Bolt-Gay: la Guerra de las Galaxias

Ángel Cruz
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Sigue la pelea a distancia entre Usain Bolt y Tyson Gay. Buenas marcas de uno y de otro, pero mejor sensación del estadounidense que del jamaicano. Guerra de las Galaxias, en todo caso. Guerra entre hombres que saben correr como nadie o casi nadie ha corrido en la historia. El jueves le toco asombrar a Tyson; hoy le tocará asombrar, no lo dudo, a Usain.

Justin Gatlin no estará en acción y tampoco Yohan Blake, cuyo estado físico, para mí, es un enigma. Del primero está claro que se encuentra en muy buena forma. Del segundo…

Sí competirá Christophe Lemaitre, un hombre que siempre me ha parecido más del 200 que del 100, aunque esté ya en la historia grande del atletismo porque ha sido el primer blanco en bajar de los diez segundos en la distancia más corta. Creo que llegará bien a Moscú, pero no pienso que vaya a ser un peligro para Usain Bolt esta tarde en el Estadio de Francia parisino.

Me alegró no sólo la presencia de Asafa Powell en los 100 metros de Lausana, sino su buen comportamiento. Lo malo es que no se ha clasificado para los Mundiales, porque en los Trials de Jamaica fue séptimo. Desconozco si los técnicos caribeños podrán hacer alguna excepción para integrarlo en el equipo. En Estados Unidos se quedó fuera para los Juegos de Barcelona 1992 nada menos que Carl Lewis, por una indisposición. Luego ganó la longitud en el Estadio de Montjuïc y formó parte del equipo campeón de 4x100 metros.

Y demostró que estaba más fuerte que Lindford Chrtistie, el británico que fue campeón individual. Pero así son de duras las cosas en los países que tienen este sistema de selección.

Y me alegra comprobar que en París habrá un grupo de españoles en competición: Frank Casañas en disco, Ángel Mullera y Sebastián Martos en 3.000 metros obstáculos, Úrsula Ruiz en peso, Mercedes Chilla en jabalina, Arturo Casado en 1.500…

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Siempre me ha gustado ver a nuestros chicos y chicas en el mejor circuito mundial del atletismo. Enseñar que seguimos aquí, aunque las medallas ya nos son esquivas. Pero aquí estamos. Y aquí debemos estar.

Esta noche o mañana por la mañana, nuevo post sobre la Diamond de París.