Chuso pone el dedo en la llaga
He tenido el placer de hablar con Jesús Ángel García Bragado después de que a los 43 años hiciese mínima para los Campeonatos Mundiales de Moscú. Chuso es un veterano y es un hombre inteligente. Lástima que no forme parte del engranaje de la Federación Española, pero es obvio que José María Odriozola jamás contará con él. Dice verdades como puños y eso no agrada mucho al presidente. Antes creo que sí las admitía, pero en los últimos tiempos ha cambiado mucho.
García Bragado mezcla la ilusión de asistir a sus undécimos Mundiales consecutivos, cosa nunca vista, con la amargura de cómo se están haciendo las cosas y sobre el pesimismo sobre el futuro. Él ya está en el Olimpo de los atletas españoles. Ha hecho mucho, muchísimo, desde hace nada menos que veinte años. Lo duro viene ahora, para los chicos que empiezan, o para los que están a medio camino. O para todos los demás, por otra parte.
García Bragado, desde el poder que le da su historial y su prestigio, lanza duras acusaciones contra el presidente de la Española, que podéis ver en la edición impresa del Diario AS y en as.com. Siento reconocer que esas acusaciones me parece que tienen fundamento.
El atletismo español languidece. Mientras nos deleitamos con los atletas internacionales en las imágenes de Canal + correspondientes a la Diamond League, aquí apenas hay nada destacable. Y la culpa no es de los atletas. El atletismo español ha desaparecido prácticamente de los medios informativos. Habría que preguntarse por qué.
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La conversación con García Bragado fue accidentada, por cierto. Yo estaba en una reunión, él en un autocar por carreteras eslovenas y húngaras, y luego en el aeropuerto de Budapest, ciudad de la que tengo excelentes recuerdos. El teléfono se cortaba, volvíamos a intentarlo, volvía a cortarse. Así durante tres horas. Pero me lo pasé bien.
Por cierto que las dos hijas de Chuso también tienen afición al deporte, pero no a la marcha. Una va a ser pertiguista de calidad y otra waterpolista de éxito.
