La historia interminable de Chuso García Bragado
“Bestia, que eres un bestia”. Se lo dijo con todo el cariño del mundo José Marín, entonces responsable de marcha en el Comité Técnico de la Federación Española, a Jesús Ángel Bragado, un pipiolo de 23 años que acababa de ganar el título en los Mundiales de Stuttgart 1993, en los 50 kilómetros marcha.
Se lo dijo antes de darle un abrazo, en la zona mixta del Neckar Stadium de Stuttgart. Eso de la zona mixta, para los no iniciados, es el lugar caótico donde los periodistas podemos hablar con los atletas inmediatamente después de terminadas las competiciones. Hay alegrías, hay tristezas, decepciones, llantos, júbilo, lesionados, entrenadores felices o cariacontecidos… Es un lugar lleno de vida. Visita ineludible para los que nos dedicamos a informar. Algún día os contaré las cosas maravillosas o terribles que he presenciado en ese lugar.
Pues entre los periodistas que estaban allí cuando Bragado y Marín se fundieron en un abrazo, estaba yo, afortunadamente para mí. Tengo muy buena relación con Chuso desde tiempo inmemorial y le admiro como persona y como atleta.
Noticias relacionadas
Bueno, todo esto viene a propósito de que ha conseguido la marca mínima para los Mundiales de Moscú. Será la undécima vez que acuda a la competición. No hay ni un solo atleta en el mundo que haya conseguido semejante proeza. Además, ha adornado esa historia interminable con perlas de oro, plata y bronce. Tiempo habrá de recordar todos estos éxitos y su trayectoria nacional e internacional, intachable en todos los sentidos. Me quedo con su calidad humana, con su categoría atlética y con su lucha contra el dopaje. Un espejo donde mirarse.
A propósito de los Mundiales. Es mi intención hacer en este blog una pequeña historia de cada uno de ellos, con curiosidades y anécdotas incluidas. Empezaremos muy pronto.
