Herejía en Jacksonville
Mariano Tovar

Antes de nada, quiero pedir disculpas por mi poca actividad
en el blog durante los últimos días. Lo siento mucho, pero llevo varias semanas
desbordado de trabajo. Si a eso le sumamos la falta de noticias emocionantes en
la NFL pese a la
proximidad del draft, he estado bastante desconectado.
De todos modos, os prometo que en cuanto pase el draft me encerraré en casa, me pegaré una gran empollada y empezaré a hacer los tradicionales ‘Así los veo’ de los 32 equipos. Espero que este año me dé tiempo a terminar todos antes del inicio de la temporada.

Pero hoy he salido de la cueva en la que estoy enclaustrado solo para llevarme el disgusto de la semana. ¡Han mancillado el sagrado uniforme de Mark Brunell! Nike destroza cada equipación que toca, como La Muerte de Bergman.
Ya os dije hace unos días que el cambio de diseño de la
mascota me parecía una frivolidad que no aportaba demasiado, pero los juegos
malabares de la empresa de ropa deportiva para romper con los cánones me
parecen una auténtica herejía.

Lo de las equipaciones puede ser discutible. A mí siempre me ha gustado el azul turquesa de los Jaguars. Y creo que su mejor uniforme coincidió con su mejor equipo, en aquellos primeros años increíbles a las órdenes de Tom Coughlin. Desde entonces se han sucedido las modificaciones que más que arreglar, estropeaban poco a poco algo que nunca necesitó ser tocado.

Yo, enamorado de aquellos Jaguars desde el primer día (si alguna vez en mi vida he sido de verdad de un equipo, ha sido de los de Jacksonville) compré su casco poco después de su creación. Un casco que aún tengo, de un negro brillante en el que destaca un jaguar que recuerda a la iconografía Maya, Azteca, Inca y Olmeca, donde este felino fue divinizado. Era el dios protector de los campos y las cosechas. El símbolo de poder y autoridad. En los imperios precolombinos, los hombres sabios se vestían de jaguar.

Por eso pienso que el diseñador que inventó la imagen del
equipo a principio de los 90’
investigó, trabajó a fondo el concepto y
consiguió instaurar el espíritu de las grandes civilizaciones precolombinas en
la NFL. Por
supuesto, los colores del equipo también estaban inspirados en la cultura mesoamericana.
Quizá yo sea el único, pero cuando observaba a los de Jacksonville en el campo,
siempre veía al ejército Maya o al Azteca levantándose en armas después de cada snap en una
pelea ritual cuerpo a cuerpo. Por eso, en los últimos tiempos, cuando veía
jugar a esa panda de ‘mataos’, rabiaba tanto en el blog. El amor es muchas veces la puerta del odio.

Tal vez sean mis manías de viejo diseñador, pero cuando critico o alabo algún uniforme, siempre me gusta investigar e ir más allá, buscando los motivos que llevaron a algún colega de profesión a tomar cada decisión.
El uniforme de los Jaguars de mediados de los 90’ es, en mi opinión, uno de los mejores de la NFL tanto conceptual como estéticamente.
Una equitación trabajada y a la que la franquicia le podía haber sacado un gran
partido desde el punto de vista del marketing, aprovechando esa cultura prehispánica que rezuma por cada poro. Supongo que en México hubieran ganado popularidad de
inmediato con esa línea de marketing… y también supongo que ese concepto tan
original que, sin ninguna duda, fue el punto clave sobre el que creció la idea
del creador del proyecto, quedó archivado en el cajón de un despacho desde el
primer día. Suele pasar.
No hay ninguna duda de que, desde entonces, muchos 'artistas' metieron las manos en la masa sin ni siquiera preocuparse del punto de partida y Nike no ha sido una excepción.
El diseñador del nuevo logotipo no se ha inspirado en la
cultura americana, ni en ninguna otra. Como mucho pasó el fin de semana anterior en
Disney World con sus hijos. Nike, como ya sucedió el año pasado con los
Seahawks, ha sacrificado cualquier concepto para hacer un diseño meramente estético
que no inspira más que modernidad, y que, por culpa de eso, se quedará antiguo
en muy poco tiempo.
El casco degradado de negro a dorado es una machada absurda que quieren vender como un concepto de jaguar cazador de día y noche y que, perdonadme, es un vómito. Lo del sello militar en el pecho ya es de traca. Los uniformes, como os digo, quizá os parezcan guays o chulos pero, simplemente, no dicen nada. No tienen alma.
Los Jaguars eran un ejército Maya a la conquista del mundo. Con
sus vestiduras brillantes, largas plumas al cielo y pinturas rituales. Portaban
sus mazas mientras Mark Brunell dirigía a sus huestes a la victoria.
Los Jaguars originarios eran pura épica. Eran poesía. Eran el espíritu de la vieja América conquistando la NFL.
Los nuevos Jaguars son una lamentable operación de marketing que sigue perdiendo su identidad a puñados cada día que pasa. Su destino, inevitablemente, está mucho más al oeste.
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Me vais a perdonar, pero cualquier tiempo pasado sí que fue mejor… al menos en Jacksonville.
mtovarnfl@yahoo.es / twitter: @mtovarnfl