El hombre que desbancó a Tommie Smith
He recibido conmocionado la noticia del fallecimiento de Pietro Mennea, uno de los mejores velocistas blancos de todos los tiempos y hombre que tenía muy buena relación con los atletas españoles de su época. El italiano era un competidor extraordinario y tenía una clase excepcional. El atletismo está hoy de luto porque se ha ido una de sus estrellas míticas.
Tuve la suerte de presenciar in situ los dos grandes éxitos de Mennea: su récord mundial de 200 metros, en la Universiada de México 1979, y su título olímpico en los 200 metros, en Moscú 1980. En el primer caso paró el cronómetro en un tiempo de 19.72, con 1,8 de viento favorable. Desbancaba a otro mito, el estadounidense Tommie Smith, que había corrido la distancia en 19.83 en la final de los Juegos Olímpicos de 1968, los del Black Power, celebrados en la misma pista.
Mennea fue campeón en aquella Universiada. Yo competí también en 200 metros, pero me quedé en las semifinales y disfruté luego viendo a Pietro en la rabiosa final del 12 de septiembre. Una carrera para la historia. Días antes se había quedado al borde de convertirse en el primer atleta blanco en romper la barrera de los diez segundos en unos 100 metros celebrados como prolegómeno de aquella Universiada: hizo 10.01 el 4 de septiembre, con 0,9 de viento a favor.
En los 200 metros sigue siendo el mejor velocista blanco de la historia. La plusmarca le duró hasta el de 23 de junio de 1996, cuando Michael Johnson marcó en Atlanta 19.66 (+1,7) en los Trials norteamericanos, selectivos para los Juegos que iban a celebrarse en agosto en la misma pista.
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Al año siguiente, Pietro Mennea ganó los 200 metros en el entonces llamado Estadio Lenin, en Moscú, y en ausencia de los mejores corredores estadounidenses. Yo presencié la carrera en la grada. Estaba allí con el equipo olímpico español, pero una lesión me impidió competir en el relevo 4x400 metros.
Pietro tuvo que sufrir, y mucho, ante el británico Allan Wells, que dominó la carrera hasta los metros finales, en los que la mayor resistencia a la velocidad dio el triunfo a Mennea, con marcas respectivas de 20.19 y 20.21. Mennea corrió por la calle exterior, la ocho, y Wells, a quién llamábamos La Bestia, por su tremenda potencia, por la siete, como si el transalpino fuera su liebre. Wells había ganado unos días antes la final de los 100 metros, con sólo 10.25.
