Como Juantorena

Ángel Cruz
Redacción de AS
Actualizado a

David Rudisha me ha dejado estupefacto. Se puso en cabeza de los 800 metros, marcó un ritmo infernal (49.28 por los 400 metros y 1:14.30 por los 600), se fue como una centella negra hacia la meta y la cruzó cuando el cronómetro marcaba 1:40.91. Por primera vez se rompía la barrera del 1:41.00. Este masai de 23 años, hijo de Daniel Rudisha, plata en los 4x400 metros de los Juegos de México 1968, está destinado a ser el primer hombre en quebrar la barrera de los 100 segundos en las dos vueltas a la pista. Es decir, a bajar de los 1:40.00. Después de lo visto ayer, ¿quién lo duda?

La carrera de Rudisha fue espectacular, pero la prueba en sí fue tremenda. La mejor jamás celebrada. Vamos con ella.

Segundo fue Nijel Amos (Botswana), con 1:41.73, récord nacional. Amos se convierte en el quinto hombre en bajar del 1:42.00. Tercero fue el keniano Timothy Kitum, con 1:42.53, marca personal. El cuarto, Duane Solomon, con 1:42.82, marca personal. El quinto, Nick Symmonds (Estados Unidos), con 1:42.95, marca personal. El sexto, Mohammed Aman (Etiopía), récord nacional. El séptimo, Abubaker Kaki (Sudán), mejor marca de la temporada, y el octavo Andrew Osagie, con 1:43.77, también marca personal. De miedo.

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Juegos estadísticos: cada uno de los corredores ha hecho el mejor tiempo de la historia en su puesto. Es decir, que nadie había sido segundo con 1:41.73, nadie tercero con 1:42.53, nadie cuarto con 1:42.82 y así hasta el octavo. Increíble, pero cierto.

Y otro dato curioso: nadie había batido un récord mundial en una carrera de Campeonato desde que el cubano Alberto Juantorena lo hiciera en el Levski Stadium de Sofía, durante la Universiada de 1977, con 1:43.44. Y nadie lo había conseguido en unos Juegos Olímpicos desde que el mismo Juantorena, conocido como El Caballo, lo hiciera en Montreal 1976, con 1:43.50. Desde entonces hasta la final de Londres lo normal era batir los récords en reuniones internacionales, con la ayuda de liebres. Rudisha fue ayer como Juantorena, en ese aspecto. ¡Qué grandes!