'Silverback': Rompehuesos y fan de Justin Bieber (segunda entrega)

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Dani Hidalgo

'Silverback': Rompehuesos y fan de Justin Bieber (segunda entrega)

“El Silverback se trata de la especie de gorilas más grande y fuerte
de toda la jungla. Mientras todos le temen, él se columpia de árbol
en árbol y destroza cosas

Clark Haggans

'Silverback': Rompehuesos y fan de Justin Bieber (segunda entrega)

¿Quién es James Harrison? (La continuación de 'Silverback': El rey incomprendido)

Entre los comentarios del primer artículo (a ver si mantenemos la cordialidad y evitamos los ciberinsultos) me gustó uno de TroyP: “No está terminado, su coco no da para más y la legislación actual no está hecha para jugadores como él”. La explicación no está mal tirada, pero hay que investigar algo más...

Para empezar, Jim Wexell, que cubre la actualidad de los Steelers, cuenta una divertida anécdota de 2006 cuando Joey Porter (ex linebacker de Pittsburgh) fue elegido para la portada de Sports Illustrated bajo el titular “el hombre más temido de la NFL”. A muchos les parecía normal pero a Wexell no: “Porter no es el jugador más temido de la NFL. No lo es ni siquiera de su vestuario y tampoco entre los linebackers de los Steelers, ese es James Harrison”.

Wexell sigue hablando sobre Harrison: “Sólo los compañeros de equipo se atreven a llamarle Silverback. A él no le gusta. Los periodistas siempre hemos evitado llamarle así por esa razón, y también por la connotación racista que tiene. Y por el mismo hecho de no usar nunca el mote, varios de los linebackers nos consideran racistas a nosotros. Yo no entiendo nada...”.

A su pesar, el periodista tenía como objetivo saber qué piensa Harrison de que Porter le quite el reconocimiento como hombre más temido de la NFL: “Primero me acerqué a Joey y farfullé un tanto hasta que él me dijo; ‘¡yo qué sé! No te entiendo, pregúntale a James lo que le parece’”. 

Wexell cuenta que cruzó el vestuario con la torpeza y temor de un becario en su primer día hasta la taquilla de Harrison y que el diálogo fue el siguiente:

[Las mayúsculas en las palabras de Harrison se deben a que está sentado, quitándose el equipo después de entrenar y, como no se pone de pie, grita para que Wexell le oiga]

Wexell: James, estoy haciendo un reportaje sobre la portada de Joey Porter en Sports Illustrated... 
Harrison:
¿Y QUÉ?
W: Quería saber qué piensan los demás linebackers.
H: NO LA HE VISTO. 
W: ¿Y qué piensas de que se le considere como el más temido de la NFL? 
H: ME GUSTA. 
W: Em... Pienso que deberían haberte tenido en cuenta. 
H: SI NO ME LO DAN A MÍ, QUE SE LO DEN A UN COMPAÑERO. ME ENCANTA.

'Silverback': Rompehuesos y fan de Justin Bieber (segunda entrega)

¿Y qué pensó Porter? Lo veía así: “Cuando me hicieron las fotos para la portada no tenía ni idea de qué me iban a tildar así. Sí, Harrison es un tipo que causa miedo, pero yo soy más bocazas que el resto. Todos los linebackers somos gente muy disfuncional igual. Nunca en mi vida he conocido a un linebacker que sea buena gente”.

United States of Football

 

En esta película (cuyo estreno se espera en 2013), el cineasta elige a Harrison como uno de sus protagonistas: “Me gusta concentrarme en jugadores que hayan sido convertidos en personajes de dibujos animados por culpa de los medios de comunicación. Admiro a los deportistas que trabajan duro sin agacharse ante la prensa para caer bien y abrirse al mercado publicitario. Con James y otros siempre sigo un proceso de dos pasos; uno, ganarme su confianza; y dos, ir sacando poco a poco a la luz como son realmente. El James que yo conocí es precavido (con razón), sensato, está bien informado, es sensible y tiene un gran sentido del humor”.

El nombre del segmento (que no saldrá en la película al completo) lo dice todo: ‘Smiling James Harrison’ (James Harrison Sonriente). A continuación, lo más destacado que dice Harrison.

Confianza. “Me fío de poquísima gente. La mayoría de la gente confía en los demás hasta que les den una razón para no hacerlo. Yo no. Yo no confío en nadie hasta que me den una razón para confiar en ella. ¿Si confío en ti (Pamphilon)? Está en el aire, aunque sí confío más en ti que en cualquier otro de tu profesión”.

Humor y música. “Cuando deje el football he pensado en ser cantante de R&B, pero me he echado hacia atrás porque las discográficas son muy pesadas y no paran de llamarme. ¿Mi estilo? Soy como una mezcla entre Usher y R. Kelly. Y también diré de Justin Bieber, por mis niños. ¿Si me gusta Justin Bieber? Claro. Hay veces que conduzco con la música hasta arriba y las ventanas bajadas y que tengo que apagar la música al llegar a un semáforo. Es porque me da vergüenza, sobre todo cuando es música para blancos, como Metallica o Nickelback”.

Sensible. “¿Que si lloro? Todo el mundo llora. Eso es una pregunta bastante tonta”.

Bountygate. “Que publicaras tú (Pamphilon) las cintas del audio de Gregg Williams no me ha dado miedo de asociarme contigo. Lo cierto es que escuché las cintas y todo lo que dice Williams me parecía normal, de lo que se dice en un vestuario. Pero luego se puso a hablar de rodillas y cabezas y eso ya era otra historia...”.

Serpientes venenosas (de una entrevista en Men’s Journal). “Pasé el último offseason en el desierto de Arizona. Hay muchas serpientes. El otro día agarré sin guantes una cascabel que había cerca de la casa y la lancé por encima de la valla. ¿Por qué? Mi hijo iba a llegar de visita y la muy perra tenía que desaparecer sí o sí”.

La conclusión de todo esto es que James Harrison parece ser un buen padre, un buen compañero y una persona con un corazón escondido debajo de un gran caparazón. Y entonces, ¿por qué tanta mala fama? ¿Es otro cuando está sobre el césped artificial? La respuesta parece ser que sí. Él se defiende culpando de todo a Goodell: “Me multan 5.000 dólares por un placaje a Vince Young que hizo que su cabeza golpeara contra el suelo y luego unos 20.000 por sólo ‘tocar’ a Drew Brees. Hubo un momento que, con ayuda del cuerpo técnico, mandamos una cinta con 27 tackles (no multados) peores que los míos a la NFL y ni siquiera nos contestó. Nos tienen manía porque somos los más fuertes y los más negros”. 

Ante estas acusaciones, la liga sólo quiso comentar que hubo “262 multas más a lo largo de la temporada a otros jugadores que Harrison por rudeza innecesaria”. En Men’s Journal, Harrison asegura que tanto le enfadaron las multas (“muchas veces por golpes legales”) que le dijo a su agente que le comunicara a la liga que colgaba el casco. Al parecer, la única razón por la que no sucedió es que su representante le dijo que, de hacerlo, le debería seis millones de dólares a la NFL. Y a James Harrison le pueden calificar como quieran, pero sabe que contra Goodell la batalla siempre está perdida.

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dhidalgonfl@yahoo.es / twitter: @danihidalgo