El campus de la ‘Ball So Hard’ se queda vacío
El 6 de noviembre de 2011 a Terrell Suggs se le fue la olla. Nadie se sorprendió demasiado. El trastorno llevaba bastante tiempo manifestándose en detalles pequeños y grandes. Pero esta vez se le fue en abierto para todo EEUU.

Los Ravens se enfrentaban a los Steelers en el 'Sunday Night'. La defensa de Baltimore salió al campo y en la parte baja de los monitores comenzaron a aparecer los bustos parlantes del equipo titular diciendo su nombre y universidad de origen. Ya sabéis cómo son los fanáticos. Se saben de memoria los onces titulares de sus equipos más míticos. “Kopa, Rial, Di Stéfano, Puskas y Gento” (La delantera más celebrada de la historia del Real Madrid, la que hemos escuchado repetir una y mil veces, solo coincidió en el campo en diez partidos oficiales. Diez. Ocho de Liga y dos de Copa de Europa. Ganó siete, empató dos y perdió 4-0 con el Barcelona. 34 goles a favor. Muchas leyendas se forjan en la imaginación y no en la memoria).
Así que ahí estaban los aficionados de los Ravens, repitiendo al unísono nombres y universidades. Cuando le llegó el turno a Suggs, todos se quedaron con la palabra en la boca al repetir el conocido “Arizona State University”. El linebacker se descolgó con un “Ball So Hard University” que hizo fortuna desde el primer momento. A los pocos días aparecieron camisetas, imágenes del campus, e incluso visitas virtuales de las instalaciones, a diestro y siniestro. Si alguno de vosotros quiere comprar productos oficiales de la BSHU, solo tiene que darse una vuelta por Internet y tirar de tarjeta de crédito.
Desde entonces, Suggs se presenta como el alumno más ilustre de la ‘Ball So Hard’. La universidad de los que pelotean duro. Jerga callejera en estado puro. Término baloncestista de la calle, donde la red del aro está formada por cadenas. Curiosa coincidencia. Suggs se rompió el talón de Aquiles jugando al baloncesto. Al grito de “Ball So Hard”. Jugando duro como muy pocos saben hacerlo hasta en una pachanga.

Muchos dicen que no pasa nada, que es una rotura parcial, que volverá mediada la temporada. Courtney Upshaw, robo de segunda ronda del draft, ocupará su lugar. Upshaw llegaba para formar con el 55 de Baltimore una pareja letal de linebackers exteriores. Por ahora será una pareja de uno. Podéis ser todo lo optimistas que queráis, pero el tendón de Aquiles tiene muy mala baba y Suggs es el eje sobre el que pivota el front seven de los Ravens. Ngata será mucho menos sin Suggs resoplando a su espalda. Ray Lewis no tendrá quien cubra sus pérdidas de posición por ambición intuitiva, los QBs rivales sabrán que la avalancha que les llegaba por su izquierda ya no será tanto. Los Ravens, digan lo que digan, pierden la viga maestra sobre la que se sustenta actualmente su defensa.
Pero Suggs peloteará duro para volver cuanto antes. Si el otro Terrell, Owens, llegó a tiempo a una Super Bowl, ¿quién impedirá que él haga lo mismo? Si hace falta, se arrancará el tendón a dentelladas. En el campus de ‘Ball So Hard’ no hay dolor. Los exámenes se escriben con tinta de sangre.

Ánimo Terrell. Quiero volver a verte en el emparrillado cuanto antes.
Pero si hablamos de ‘Ball So Hard’, es de justicia despedirse con el hombre que más duro ha jugado en los últimos tiempos. Tanto que ha sido expulsado durante un año del ‘campus universitario’ de los duros de verdad. Ahora forma parte del de los sucios y cobardes. Tendrá un año para pensar si un tipo que ofreció a sus compañeros 10.000 dólares por lesionar a un rival, que se comportó como un matón mafioso, debe volver al campo después de terminar la sanción y mirar a sus contrincantes a la cara. Quizá sería más digno esconderse en su casa, cerrar la puerta por dentro y tirar la llave por el retrete.
‘Ball So Hard’. Jugar duro con la salud de sus compañeros. Tan caradura que pretendió apelar la decisión y reunirse con Goodell, hasta que su abogado consiguió disuadirle. Incluso emitió un comunicado negando cualquier participación en los hechos que se le imputan. Los otros castigados son Anthony Hargrove (ocho partidos – ahora en Green Bay), Will Smity (cuatro – Saints) y Scott Fujita (tres – Browns). En un principio parecía que la NFLAP y los cuatro jugadores iban a recurrir. Ahora ya no está tan claro. Solo Vilma va más allá y se presenta como víctima.
No todos lo hacen. Lo que hizo Vilma, tratar a sus compañeros como a sicarios para que agredieran a un rival, solo lo hacen delincuentes, nunca deportistas.
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Adiós Jonathan. Me gustaría no tener que volver a verte la cara en mi vida.
En el campus ‘Ball So Hard’, como en cualquier universidad del mundo, hay tipos que merecen la pena y otros que sobran y desprestigian. Jugar duro no es la antítesis de jugar limpio. Algunos nunca aprenderán eso por muchas veces que repitan curso.
mtovarnfl@yahoo.es / twitter: @mtovarnfl