Un anuncio de tapadillo durante el Draft: la Pro Bowl, en peligro de extinción
Hoy estáis todos emocionados con los juguetes que os han traído los Reyes Magos del draft y quizá no hayáis prestado atención a una noticia que ha pasado bastante desapercibida. Goodell está valorando eliminar la Pro Bowl. El partido de mentira podría no celebrarse este año.

Seguro que esperabais un artículo sobre el draft. Yo estoy entusiasmado con Weeden en Cleveland. El mejor corredor del draft y el mayor robo, juntos en el mismo equipo. Quedan dos días por delante, pero los Browns, a pesar de ese ataque de pánico que les llevó a intercambiar posiciones con los Vikings, han hecho un jueves muy bonito. Se está escribiendo mucho sobre ese intercambio. Yo sigo pensando que En Cleveland hace la misma falta un buen WR que un RB. Le tiempo dictará sentencia, pero no creo que nadie les hubiera quitado al corredor y, en todo caso, Blackmon hubiera sido consuelo suficiente.
Lo curioso es que Weeden llegó a los Browns porque los Titans se adelantaron eligiendo a Wright, el receptor que los de Ohio tenían marcado con letras rojas. En NFL.com están diciendo que ya le están buscando destino a McCoy. Weeden será titular desde el primer día. Novato a los 28. Una de esas historias que me gustan. Se une a Matt Flynn como la pareja de QBs a la que no perderé de vista este año.

¡Ah, que se me olvidaba! Los Pats han reconstruido su defensa de dos plumazos. Solo les quedan dos elecciones. Las dos de segunda ronda. Si apuntan igual de bien (ahora en secundaria), pueden reunir un póker ganador.
Pero vamos al tema que no ocupa. El entierro del partido de mentira, con el motivo más sano que se puede esgrimir en EEUU: no es rentable. La decisión no está tomada, pero todo apunta a que es casi segura.

Creo que han sacado el asunto en estas fechas como globo sonda. La propuesta pretende eliminar un partido histórico. Resulta sorprendente leer cómo no le ha importado a casi nadie. La noticia ha pasado sin pena ni gloria por todos los medios estadounidenses. Allí lejos, en una esquinita, y con letra pequeña. Luck y RGIII acaparaban los focos. Ese poco interés por el tema puede haber sido la puntilla definitiva.
La idea es que los jugadores sigan siendo elegidos, pero para un partido ficticio que no se va a disputar. Lo cierto es que esa idea no cambia nada lo que hemos vivido e los últimos años. La Pro Bowl lleva tiempo siendo un partido ficticio que nadie disputa.

Es curioso que en los mismos días en que nacen a la NFL las estrellas del futuro, se apague la luz de un encuentro que nació en 1939 y que durante muchos años sí que tuvo una gran importancia y repercusión.
Es evidente que el asunto no da para más, pero tampoco estoy de acuerdo con que agarren la sardina y la escondan bajo unas paladas de tierra. Creo que se puede buscar una fórmula distinta a la de un partido sin sentido, en la que vuelva a haber emoción y competitividad.
El modelo no hay que buscarlo muy lejos. El segundo día del fin de semana de las estrellas en la NBA puede ser el punto de partida de un nuevo guión apasionante. Los jugadores de la NFL son competitivos por naturaleza, pero solo a nivel individual o dentro de su equipo. Creo que los duelos deben ser individuales.
El baloncesto, como espectáculo, favorece el individualismo. Todos sabemos que en el All Star los jugadores salen a la cancha a hacer su jugadón, sin importarles el resultado del partido. Nadie busca la asistencia que asegure la canasta, sino la penetración que levante al público de sus asientos. En la NFL eso no es posible. El balón pasa por muy pocas manos y no hay individualismo que valga.
Así que hay que forzar esos duelos individuales. Igual que en la NBA hay un concurso de mates, o de triples, en la NFL, y más con la experiencia de los ‘Combines’, se pueden organizar concursos específicos para cada posición, en los que los jugadores tengan que demostrar su habilidad, fuerza, puntería, potencia o velocidad frente a las otras grandes estrellas de la NFL. En el fondo, algo muy parecido a lo que sucede en un mitin de atletismo, en el que se están celebrando simultáneamente diferentes pruebas y el interés nunca decae.
A mí me gustaría ver frente a frente a Brady, Peyton y Eli Manning, Brees, Rodgers, Big Ben, Stafford, Cutler, Vick,… en una prueba de puntería. Por una vez, la frase “duelo de quarterbacks” tendría sentido. Estarían en el campo simultáneamente, como nunca puede pasar en un partido. Y estoy seguro de que todos participarían picadísimos y el público lo viviría a tope. Pruebas de velocidad para receptores y corredores, carreras entre conos, compenetración QB-WR, líneas ofensivos y defensivos empujando pesos descomunales, punters dejando muerto el balón en el mismo centro de la diana, kickers colocando el balón entre los dos palos desde distancias imposibles,… Ya solo la selección de pruebas movilizaría a los aficionados y daría de qué hablar. En el fondo es en eso en lo que consiste.
Lo fácil es suprimir la Pro Bowl, después de haberla dejado languidecer durante años. Lo que yo espero de la NFL es que la revitalicen con fórmulas novedosas, que vuelvan a tenernos pegados frente a la televisión, que los aficionados volvamos a sentirnos orgullosos de nuestros jugadores favoritos.
Yo pagaría por volver a ver lanzar otra vez a Young, Montana, Marino, Favre, Aikman, Kelly, Warner o Elway en una competición llena de sonrisas, pero cargadísima de tensión y egos insaciables. Ese sueño imposible sería viable en la Pro Bowl con la que sueño.
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