El maratón es vida

Ángel Cruz
Redacción de AS
Actualizado a

No existe ninguna competición en el atletismo, y me atrevería a decir que en el deporte, que tenga tantas facetas distintas, y tan bellas, como el maratón. Es una carrera que nació de una batalla entre griegos y persas; que fue de superélite al principio y que se prohibió a las mujeres; que luego se abrió a lo que ahora llamamos atletas populares (años setenta, en Estados Unidos); que acogió luego con los brazos abiertos a las chicas deportistas; que paralizó y paraliza ciudades… y en la que compiten personas con minusvalías, unos por sus propios medios, otras, las que las tienen más severas, ayudadas por amigos.

Es el caso de Carlos García Espada, afectado por una terrible Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA), que va a recorrer los 42.195 metros en una silla, empujado por un amigo y compañero de trabajo llamado Manuel Domínguez, con el que he tenido el placer de charlar. Me emociona la entereza de Carlos y también la de Manuel. Un ejemplo de solidaridad extrema que propicia el maratón. Y es que esa carrera es mucho más que una competición. Los que la practican enseñan un sistema de vida, una forma de solidaridad, una ausencia de egoísmo. Me emociona, sí.

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Por eso, al menos en las vísperas del Rock and Roll Madrid Marathon, me quiero fijar más en estos detalles que en la nómina de atletas africanos con marcas respetables que van a impulsar la carrera. Algunos no estaréis de acuerdo, y lo respeto, pero yo el domingo me voy a fijar sobre todo en Carlos García Espada, un hombre anclado en una silla de ruedas que le han diseñado y regalado sin pedir nada a cambio, ni siquiera publicidad, un hombre con el cuerpo destrozado, pero con una mente lúcida y serena. Y emocionada. Y me fijaré en Manuel Domínguez, que se ha entrenado empujando peso para hacer llevar a su amigo a la meta. Otros cinco corredores les acompañarán. Alguno puede relevar a Manuel en algunos momentos.

Saldrán los últimos, para no estorbar. Y no habrá sólo cinco corredores acompañando a Carlos y a Manuel. Serán decenas. Y les estaremos esperando en la meta. Para mí, los dos serán los ganadores del Maratón de Madrid.