En Kingston 2002 empezó nuestra decadencia

Ángel Cruz
Redacción de AS
Actualizado a

Ya os dije hace un par de post que jugando con las estadísticas había viajado en el tiempo hasta Kingston 2002, por aquello de que no pocas estrellas actuales compitieron más o menos afortunadamente en el Mundial de la capital jamaicana, y me encontré con otro dato que afecta al atletismo español, y que es curioso.

Pero vayamos por partes y situemos las cosas. Allí, en Kingston, y sin querer se exhaustivo, brillaron atletas como Usain Bolt, Shileshi Sihine, Louis van Zyl, BerShawn Jackson, Jesse Williams, Jaroslav Baba, Nelson Evora, Vladimir Kanyakin, Gebre Gebremarian, David Giralt, Kerron Stewart, Laury Williams, Sanya Richards, Allyson Felix, Meseret Defar, Tirunesh Dibaba y Vivian Cheruiyot (¡vaya podio júnior de 5.000 metros!), Lashinda Demus, Blanka Vlasic, Olga Saladuha, Valerie Adams, Carolina Klüft… Una gran generación, sin duda. Impresionante.

Pues, bien, en Kingston se sentaron las bases de la actual decadencia española. Por primera vez en la historia, ninguno de nuestros atletas subió al podio, cuando el récord estaba en cuatro; se batió también el récord negativo de finalistas, con sólo tres, cuando dos años antes habían sido seis y la plusmarca estaba en diez, y se acudió con el número más bajo de participantes: 26. Malos augurios, desde luego.

Y otro dato que sería digno de estudio: de los 26 atletas que compitieron en ese Mundial júnior, sólo tres han conseguido llegar a los Mundiales absolutos de Daegu: Manuel Olmedo, octavo en la ciudad caribeña; Benjamín Sánchez, duodécimo en 10 kilómetros marcha, y Berta Castells, novena en lanzamiento de martillo. Y sólo uno de ellos volvió a ser finalista en la ciudad coreana: Manolo Olmedo, cuarto en 1.500. Todos los finalistas en Kingston fueron mediofondistas: José Manuel Cortés y Olmedo, sexto y octavo en 800, y Arturo Casado, sexto en 1.500. También en Daegu los finalistas fueron exclusivamente corredores de media distancia, concretamente de 1.500: Olmedo y Natalia Rodríguez, bronce en el kilómetro y medio.  

Se iniciaba una travesía del desierto, porque en Grosetto 2004 las cosas fueron aún peor: ninguna medalla, un único finalista y sólo 22 participantes. En Pekín 2006 siguió la sequía de metales, aunque hubo ya cuatro finalistas y viajaron 34 deportistas. En Bydgoszcz 2008 se inició la recuperación, con tres bronces, cinco finalistas en total y 35 competidores, pero en Moncton 2010, la última edición disputada hasta ahora, se retrocedió de nuevo: una plata, cinco finalistas y 35 atletas en acción. Similar a los Mundiales júniors de 1998 en Annecy.

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Estos años explican muy a las claras lo que está sucediendo ahora. Entonces no se supo, no se quiso o no se pudo reaccionar. Y me consta que responsables federativos de estas edades dieron las voz de alarma públicamente y en privado.

El país dominador fue Estados Unidos, con 21 medallas (9 de oro, 5 de plata y 7 de bronce), seguido de Kenia (5-1-2), Etiopía (3-4-1) y Cuba (3-1-0). Los mejores países europeos fueron Croacia, quinta, con tres oros; Rusia novena (1-2-7), Polonia décima (1-2-2) y Gran Bretaña duodécima (1-1-1).