En el Adam&Eve, motel del desamor
DESCUBRIENDO EL MUNDO. COREA DEL SUR
Miro por la ventana de Yeongam y veo el mar, una isla enfrente y campos de matorrales resecos donde parece que, en cualquier momento, va a aparecer un regimiento de los soldados Bufalo de la Guerra de Corea reptando como reptiles. Extraño lugar este. La F-1 llega a Corea del Sur y todo sigue igual que el año pasado, aunque el circuito ya está terminado del todo, pero no, no hay nada de lo prometido, de aquellos hoteles fastuosos que se anunciaban, menos aún de que el mar hubiera llegado hasta las últimas curvas en una suerte de Mònaco de mentira, no hay nada y eso sigue siendo Mokpo, ciudad de vacaciones. En este lugar donde la noche es el día la vida sigue como ayer. El sol brilla rojo.

Y el contraste ha sido duro, después de estar dos días en Tokio que ya os contaré, en un hotel donde la suerte vino a visitarme, llegué a Seul, tras un día perdido en la basura (y en estos tiempos lo peor que se puede perder es el tiempo), aparecí en Gwanju y de ahí viaje con Jaume Sallarés y Checo Pérez a Mokpo. Los amigos de la Sexta me habían conseguido un motel aquí, la otra opción era estar a dos horas como el año pasado, que en algún momento fueron casi cuatro entre atascos y perdidas. El tiempo. Otra vez.

Así que al Adam&Eve, uno de los mejores moteles de la ciudad. Pero al llegar allí no había habitaciones hasta el dia siguiente. Estaban ocupadas. Claro...
“Si tiene algún problema durante la noche, por favor, no duden en llamadme, aquí le apunto mi teléfono” dice Gon Jun con un inglés perfecto, sudadera con capucha y pinta de estudiante de Princeton. ¿Problema? ¿No tiene por qué haber problemas? “Eh... no, no, claro, pero tome mi móvil. A cualquier hora eh”. Es la una y media de la madrugada cuando llego a Mokpo después de haber salido a las nueve del siempre recordado hotel de Tokyo, el cansancio pesa y los párpados se caen sobre los ojos como persianas que cerrara un gigante encima de mi cabeza. El motel Adan y Eva tiene todas las habitaciones llenas y Gon nos lleva a otro cercano, el Royal Windsor, ejem... En la recepción una señora sale de un habitáculo inmundo y mira con recelo al visitante, de una puerta sale un coreano que podría ser perfectamente el jefe de la mafia local. En los pasillos cientos de discos de DVD con todo tipo de escenas porno en la carátula, suelo pringoso... Pero Gon mantiene la compostura, a duras penas, y me enseña la habitación. “Mr Franco esta es su estancia para esta noche. Solo para esta noche, de verdad, lo prometo. Lo siento, lo siento”. Abre la puerta y ahí está, son siete y ocho metros cuadrados con papel en las paredes de flores extrañas, todo tipo de cremas, cuatro paquetes de pañuelos de papel, dos quimonos colgados de una percha en un ventilador de esos que salen en las películas de Vietnam y, eso sí, una televisión LG de 50 pulgadas. Para ver bien... Y un ordenador con pantalla gigante también. ¿..? Como no sea para contarlo después en un blog. Podría hablarles del cuarto de baño, pero ¿para qué? Se trata de uno de los conocidos moteles por horas de Mokpo, la ciudad que recoge a la F-1 y donde apenas hay dos hoteles de verdad, en uno están los pilotos, en otro el personal de los equipos y los periodistas más listos. Ninguno español. Casualmente. Los organizadores del gran premio prometieron alojamiento decente para este año, pero está como en 2010, en Gwanju, a casi dos horas en coche más atascos.

En peores plazas he toreado, Dakar y esas cosas..., pienso intentando no pensar en para qué se utiliza este sitio normalmente y quien puede aparecer por la noche. Me meto en la cama y cojo una pulga con la mano, más allá hay otra. Es sólo por esta noche...
La noche fue de apenas dos horas de sueño, era complicado dormir pese al cansancio. Y al día siguiente llegó el esperado Adan y Eva, en español del original. Donde todo era parecido. En el paddock el aire es denso, ahoga, hay poco que mirar, poco que ver, casi nada que decir, pero hay que trabajar. A pesar de todo, la última carrera en Japón fue una de las más vistas del año a pesar del horario y llegó a casi el 40% de share en España. Esto de la F-1 ha llegado para quedarse.
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Muchos compañeros se van a casa hasta el próximo año, el batallón de Australia mengua, a algunos se les echa de menos mucho, a otros algo. Ahora estoy por ver si la solidaridad existe en esto de la F-1, vengo del Dakar donde lo mio es tuyo y lo vuestro nuestro. Veremos...
Son muchos días en esta suerte de vivir el sueño de una vida viajando por el mundo. A veces se hace duro. Y más cuando sus sonrisas están lejanas. El tiempo pasa en las noches del Adan y Eva, hoteles de mentira que la F-1 ha hecho suyos, motel del desamor, aquí solo se puede amar a la lejanía.
