El atletismo español está hundido
El atletismo español no se hunde: el atletismo español está hundido. En los Mundiales de Stuttgart 1993, Atenas 1997 y París 2003 alcanzó cinco medallas; en los de Daegu 2011, sólo una. En Edmonton 2001 llegó a los 17 finalistas; diez años después nos hemos quedado en dos. Eso de que las comparaciones son odiosas es más cierto que nunca. Pero también son inevitables, porque el deporte es esencialmente eso: la comparación con tus rivales. Un atleta veterano que estuvo en Daegu me dijo antes de viajar: "Yo ya he hecho lo que tenía que hacer y tengo mi vida asentada. Pero los que vienen ahora tienen un futuro negro. No hay nada de nada". Me reservo el nombre porque me lo dijo fuera de una entrevista, charlando informalmente.
Y ya que a veces se solicita a los periodistas que hablemos o escribamos más de finalistas y menos de medallas, vamos a ello. En Gotemburgo 1995 los atletas clasificados entre los ocho primeros fueron ocho; en Atenas 1997, diez; en Sevilla 1999 doce y en Edmonton 2001, diecisiete. Un ascenso continuo. Ahí tocamos el cielo, pero…
Justo en ese punto comenzó una decadencia feroz: dos años después, en París, el número de finalistas descendió a trece; en Helsinki 2005 y en Osaka 2007, a diez; en Berlín 2009, a siete. Era la cuesta abajo, la caída desde el cielo.
Y llegó Daegu y el desplome: dos finalistas. De siete a dos en dos años; de diecisiete a dos en una década. Y lo que es peor: no se ven síntomas de evolución positiva, porque nuestros mejores atletas son ya bastante veteranos: Natalia Rodríguez tiene 32 años; Manuel Olmedo, 28; Beatriz Pascual, 29, Mario Pestano, 33; María Vasco, 35; Juan Carlos Higuero, 33; Nuria Fernández, 34; Ruth Beitia, 32; Mercedes Chilla, 31… Hay también, es cierto, una dosis de juventud: Igor Bichkov tiene 24 años; Víctor García, 26; Miguel Ángel López, 23; Eusebio Cáceres, 19… Pero ninguno se ha clasificado entre los mejores. El promedio de edad de los atletas individuales clasificados entre los quince primeros es de 31,2 años y el de aquellos que han entrado entre veinte mejores, de 28,7.
España hizo en Daegu la peor actuación de su historia. Ni siquiera en aquella primera edición de Helsinki 1983 se había caído tan bajo: hubo una medalla, como ahora, pero cuatro finalistas, el doble que en la ciudad coreana.
En Edmonton, hace diez años, España fue sexta por finalistas, con 71 puntos. Nos vencieron sólo Rusia (174,5), Estados Unidos, (145,5); Alemania, (108,5); Kenia, (84), y Etiopía, (71). Y batimos a Jamaica (59), Gran Bretaña (58), Cuba (56) y Polonia (52), por citar sólo a los diez primeros. Estábamos bien rodeados, ¿verdad? Pues ahora nos codeamos con Colombia, Saint Kitt&Nevis, Bahamas, Botswana y Suecia, inmersa en un doloroso cambio generacional, según Goran ha explicado muy bien en este blog.
Y dentro de menos de un año tendremos los Juegos Olímpicos. Y mucho me temo que nuestra actuación va a ser tan dramática como ahora. O más.
LOS MEJORES ESPAÑOLES DE SIEMPRE
Y ahora, algunas estadísticas. La primera, con las mejores actuaciones históricas de España en los Mundiales. Hay que hacer dos salvedades. En 100 metros Ángel David Rodríguez ha sido semifinalista, con 10.49, y se ha clasificado en el puesto 22, porque había tres carreras en esta fase (24 atletas). En 1987, Javier Arques fue cuartofinalista, pero con 10.46, y fue el 21 en el total de corredores, porque sólo hubo dos semifinales (16 atletas). Segunda puntualización: Igor Bichkov llegó a la final de pértiga tras saltar 5,50 en la calificación, pero en la prueba definitiva hizo tres nulos. En Helsinki 1983 Alberto Ruiz también fue finalista y se clasificó el 20, con 5,10. Tercera puntualización: Loli Pedrares fue finalista en martillo en Sevilla 1999, pero la final fue directa. Objetivamente, la actuación de Berta Castells es mejor. En la lista que os doy ofrezco los tres casos. Y aparte de éstos, sólo han entrado en la lista de mejores de siempre en unos Mundiales Natalia Rodríguez, por su bronce, y Berta Castells. Veamos:
Hombres
100 m: Javier Arques, 5º en cuartos de Roma 1987, con 10.46 (21ª marca). Ángel David Rodríguez, 7º en semifinales, con 10.49 (22ª marca).
200 m: Ángel Heras, 5º en cuartos de Helsinki 1983, con 21.25.
400 m: David Canal, 5º en semifinales de Edmonton 2001, con 45.50.
800 m: Tomás de Teresa, octavo en la final de Tokio 1991 con 1:47.65.
1.500 m: Platas de José Luis González en Roma 1987, con 3:38.03, y Fermín Cacho en Stuttgart 1993 (3:35.56) y Atenas 1997 (3:36.63).
5.000 m: Alberto García, cuarto en la final de Edmonton 2001, con 13:05.60.
10.000 m: Fabián Roncero, quinto en la final de Edmonton 2001, con 27:56.07.
Maratón: Oros de Martín Fiz en Gotemburgo 1995, con 2h 11:41, y de Abel Antón en Atenas 1997, con 2h 13:16, y Sevilla 1999, con 2h 13:36.
110 mv: Carlos Sala, sexto en la final de Roma 1987, con 13.55.
400 mv: José Alonso, octavo en la final de Roma 1987, con 19.46.
3.000 m obst: Bronce de Eliseo Martín en París 2003 con 8:09.09.
Altura: Arturo Ortiz, séptimo en la altura de Stuttgart 1993, con 2,31.
Pértiga: Alberto Ruiz, vigésimo en la final de Helsinki 1983, con 5,10. Igor Bychkov, sin marca en la final de Daegu 2011 (tres nulos en 5,50) después de haber saltado esa altura en la calificación.
Longitud: Yago Lamela, plata en Sevilla 1999, con 8,40.
Triple: Raúl Chapado, 14º en la calificación de triple en Atenas 1997, con 16,80.
Peso: Manuel Martínez, cuarto en la final de Edmonton 2001, con 20,91.
Disco: Mario Pestano, octavo en la final de París 2003, con 64,39.
Martillo: Francisco Fuentes, 22º en la calificación de Roma 1987, con 69,54.
Jabalina: Julián Sotelo, 19º en la calificación A de Tokio 1991, con 65,74.
Decatlón: Antonio Peñalver, octavo en Tokio 1991, con 8.200 puntos.
20 km marcha: Valentí Massana, oro en Stuttgart 1993, con 1h 22:31.
50 km marcha: Jesús Ángel García Bragado, oro en Stuttgart 1993, con 3h 41:41.
4x100 m: España, séptima en la final de Atenas 1997, con 38.72. Corrieron Frutos Feo, Venancio José, Jordi Mayoral y Carlos Berlanga.
4x400 m: España, quinta en la final de París 2003, con 3:02.50. Corrieron Iván Rodríguez, David Canal, Salvador Rodríguez y Antonio Reina.
Mujeres
100 m: Cristina Castro, 7ª en cuartos de Tokio 1991, con 11.71.
200 m: Julia Alba, 7ª en eliminatorias de Sevilla 1999, con 23.73.
400 m: Sandra Myers, bronce en Tokio 1991, con 49.78.
800 m: Mayte Martínez, bronce en Osaka 2007, con 1:57.62.
1.500 m: Natalia Rodríguez, bronce en Daegu 2011, con 4:05.87.
5.000 m: Marta Domínguez, plata en Edmonton 2001 con 15:06.59, y en París 2003, con 14:52.26.
10.000 m: Teresa Recio, octava en la final de Sevilla 1999, con 31:43.80.
Maratón: Mónica Pont, sexta en Gotemburgo 1995, con 2h 31:53 (el recorrido era 400 metros corto).
100 mv: Glory Alozie, cuarta en la final de París 2003, con 12.75.
400 mv: Cora Olivero, 5ª en semifinales de Helsinki 2005, con 56.47.
3.000 m obst: Marta Domínguez, oro en Berlín 2009, con 8:07.32.
Altura: Ruth Beitia, quinta en la final de Berlín 2009, con 1,99.
Pértiga: Naroa Agirre, novena en la final de Helsinki 2005, con 4,35.
Longitud: Niurka Montalvo, oro en Sevilla 1999, con 7,06.
Triple: Carlota Castrejana, undécima en Helsinki 2005, con 13,86.
Peso: Margarita Ramos, 21ª en la calificación de Tokio 1991, con 15,89.
Disco: Ángeles Barreiro, 26ª en la calificación de Tokio 1991, con 51,24.
Martillo: Dolores Pedrares, 19ª en la final directa de Sevilla 1999, con 57,66. Berta Castells, 18ª en la calificación de Daegu 2011, con 67,74.
Jabalina: Mercedes Chilla, 15ª en la calificación de Helsinki 2005, con 58,38.
Heptatlón: Inma Clopes, 16ª en Atenas 1997, con 5.631 puntos.
20 km marcha: María Vasco, bronce en Osaka 2007, con 1h 30:47.
4x100 m: España, cuarta en eliminatorias de Sevilla 1999, con 45.14. Corrieron Carmen Blay, Julia Alba, Arantxa Iglesias y Cristina Sanz.
4x400 m: España, séptima en la final de Tokio 1991, con 3:27.57. Corrieron Julia Merino, Blanca Lacambra, Sandra Myers y Gregoria Ferrer.
LA ACTUACIÓN ESPAÑOLA
Segunda y definitiva estadística, con algunos datos sobre la actuación de España Campeonato a Campeonato:
Helsinki 1983: 15ª en el medallero y 15ª por finalistas (18 puntos).
Roma 1987: 19ª y 15ª (22 puntos).
Tokio 1991: 28ª y 21ª (18 puntos).
Stuttgart 1993: 7ª y 10ª (49 puntos).
Gotemburgo 1995: 15ª y 16ª (31 puntos).
Atenas 1997: 11ª y 11ª (47 puntos).
Sevilla 1999: 8ª y 11ª (52 puntos).
Edmonton 2001: 24ª y 6ª (71 puntos).
París 2003: 25ª y 10ª (55 puntos).
Helsinki 2005: 23ª y 11ª (40 puntos).
Osaka 2007: 27ª y 13ª (34 puntos).
Berlín 2009: 15ª y 14ª (29 puntos).
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Daegu 2011: 33ª y 30ª (11 puntos).
Los datos son demoledores, como véis. Y cualquier medida que se tome, y hay que tomarlas, no tendrá el efecto de una varita mágica en manos de un hechicero. Cualquier cosa que se haga ahora tendrá repercusiones a largo plazo, no inmediatas. Tras los Juegos Olímpicos de Londres habrá no pocos atletas que dejen el atletismo. Nos quedaremos huérfanos y nos espera una travesía del desierto de dudosa salida. Lo que no hay que hacer nunca, en todo caso, es recurrir a la disculpa sistemática, y hacer como si no pasara nada, a echar la culpa de todo a los demás. Yo creo que José María Odriozola debería hablar y explicar la situación. Y mejor hoy que mañana.
