Te debían la medalla, Natalia
Natalia Rodríguez ha inaugurado el medallero español y el listado de finalistas en los Mundiales de Daegu. Y yo me alegro extraordinariamente por ella. Es un metal que le llega con dos años de retraso, porque los que seguís este blog sabéis que, para mí, Natalia era ya campeona del mundo. Mi opinión es que nunca debió ser descalificada en Berlín 2009, que debió subir a lo más alto del podio… Pero el público alemán se enterneció con el melodrama magistralmente interpretado por Gelete Burka, la etíope que cayó al suelo, corrió hasta llegar a la meta y derramó allí lágrimas de dolor, y luego se enfureció con la tarraconense.
Los jueces no tuvieron valor para no atender esa decisión popular y condenaron a Natalia, que, dando muestras de su deportividad y de su sensibilidad, se había acercado a consolar a la africana. Pasó a ser la mala de la película, aunque luego hemos visto a Burka utilizando generosamente los codos en algún que otro mitin. No pasa nada.
En fin, lo importante es que Natalia tiene ya una medalla mundialista, que por fin cambió las lágrimas negras del Estadio Olímpico de Berlín por la sonrisa radiante del Estadio de Daegu. Otra vez una chica nos ha sacado las castañas del fuego, como hizo Sandra Myers en Tokio 1991, conquistando para España (su país de adopción y donde han nacido sus hijos) un bronce en los 400 metros.
Natalia corrió como suele hacerlo: con calma, domando los nervios que a veces intentan ponerse de punta, leyendo la carrera magistralmente, atacando cuando hay que arriesgar y reservándose cuando es necesario ser prudente. Todo era perfecto, pero en la recta final, mientras África se declaraba impotente, surgian muy fuerte la norteamericana Jennifer Simpson, que venció y que casi no se lo creía, y la británica Hannah England. Nadie contaba con ellas, pero ahí estuvieron en el momento clave. Nada que objetar. Todo lo contrario
Hasta ahora, el mejor puesto español en los 1.500 metros femeninos de unos Mundiales lo compartían dos discípulas de Manuel Pascua: Mayte Zúñiga fue cuarta en Atenas 1997 y Nuria Fernández en Berlín 2009, ganando una plaza tras la descalificación de Natalia.
La catalana competía en sus quintos Mundiales. En Edmonton 2001 fue sexta; en París 2003, undécima en semifinales; en Helsinki 2005, quinta; en Berlín 2009, descalificada tras vencer, y ahora, medalla en Daegu.
Natalia es la séptima atleta española en subir a un podio mundialista, y la suya es la décima medalla femenina de la Selección, porque Marta Domínguez ha ganado tres y Niurka Montalvo, dos.
Cronológicamente, estos son los metales de las chicas españolas: Sandra Myers, bronce en 400 metros en Tokio 1991; Encarna Granados, bronce en 10 km marcha en Stuttgart 1993; Niurka Montalvo, oro en longitud en Sevilla 1999 y bronce en Edmonton 2001; Marta Domínguez, plata en 5.000 en esta misma edición y en París 2003, y oro en 3.000 metros obstáculos en Berlín 2009; Mayte Martínez, bronce en 800 en Osaka 2007; María Vasco, tercera en los 20 km marcha de esa misma edición.
Y a partir de ahora, ¿qué? Posibilidades de medalla sólo quedan en los 1.500 metros masculinos, con Manolo Olmedo, que ha dado una gran impresión en las semifinales, y en 50 kilómetros marcha, con Jesús Ángel García Bragado. ¡Ya nos conformaríamos con al menos un metal más!
España está cuajando una actuación pobre, que Natalia maquilló ayer. También por eso hay que estar contento.
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