Descubriendo el mundo. Capítulo 6. Mónaco, la esencia de la Fórmula 1
Puede pasar. Quizá una vez al año. O una vez en la vida. Dejar el coche en un parking de la ciudad, de Madrid, Barcelona, Sevilla... Soria y que al lado esté aparcado un Ferrari. En Mónaco me pasó tres días, seguidos, y con tres coches italianos de diferente color, negro el primer día, blanco el segundo, inevitable rojo el tercero. El Principado es un lugar mágico, un sitio de cuento medieval en el universo actual, más pequeño de lo que pensaba, más impresionante, mucho más interesante y sobre todo el definitivo lugar donde habita la verdadera esencia de la Fórmula 1.

Aeropuerto de Niza, pequeño, coqueto, poco práctico, el vuelo en el pequeño avión de Air Nostrum transcurrió sin problemas, un poco de novela recién comprada, un sueño pequeño y muchas preocupaciones en la cabeza. Algunos sabéis que tengo la posibilidad de ser alcalde de mi pueblo, me presentaba a las elecciones municipales como candidato de PVM, un partido independiente y de progreso que, realmente, es un grupo de amigos que se juntaron un día para intentar cambiar las cosas en su municipio. Tengo o tenía muchas dudas porque la oportunidad es única y, sobre todo, porque debo mucho a mucha gente que me ha apoyado, que ha estado ahí trabajando porque creía en mi y eso es algo muy importante. Hemos sido los segundos más votados, sólo superados por las siglas del PP y más de mil personas han confiado en nosotros. Gracias desde aquí. En el otro lado de la balanza estáis vosotros, los que estáis frente a la pantalla o las páginas del periódico. Son dos sueños. Perdonad el atrevimiento, en este rincón personal que me ofrece as.com, pero os lo cuento a vosotros, los fieles de este blog, los que ya considero mis amigos y a los que tantas veces os daré las gracias sólo por ser capaces de leer las historias de este humilde periodista.

El viaje, esta vez, comenzó el miércoles y terminó el lunes, excepción de la temporada. Ahora os escribo dentro del avión de regreso, también de Air Nostrum, con más de dos horas de retraso, al parecer en Madrid hay un problema con los controladores. ¿os suena? En Barcelona se me olvidó el pase de párking, habitualmente en el gran premio anterior a los periodista nos dan una pegatina para colocar en el coche de alquiler y poder entrar en el aparcamiento de la prensa, esta vez era más necesario que nunca, unido al adhesivo estaba una placa de cartón que indicaba el párking de los pescadores y también la tarjeta que ofrecía acceso libre. Me lo prestó mi compañero Sanz del Marca, una cosa es una cosa y otra son dos. Gracias Miguelito. A pesar de todo, sólo me sirvió dos días porque el resto la policía monegasca no me dejaba entrar por ese camino.
Llegar desde la autopista, coger el desvío hacía Mónaco, bajar la enorme cuesta y encontrar el mar como una aparición azul hace que se encoja el alma. Es increíblemente bello. Y una sensación, la primera del viaje, difícil de olvidar. El Principado es apenas una ciudad pequeña a la que se llega bordeando la costa azul y sabes que las cosas han cambiado porque hay un pequeño letrero que te anuncia que estás en el Principatu de Monegu, el reino de los Grimaldi, el jardín de Grace, Carolina y ahora Carlota.
Como suele suceder siempre, entre todas las mujeres la más bella es la Princesa. Y aquítambién pasa, hasta Mónaco llegan modelos y otras chicas espectacular que viven en los yates, en las calles y en los bares, pero ninguna como la nieta de Grace, la hija de Carolina. Impresiona. Es pura magia.
Pero ella apareció casi al final del viaje. Entretanto hubo un gran premio de Fórmula 1. Tenía la creencia de que Alonso ganaría esta carrera. Poco faltó. El asturiano, después de lo que pasó en Montmeló estaba dolido, con ganas de demostrar quien es el mejor, creo que sólo la bandera roja final de dejó sin triunfo y sin gloria. Adelantar a Vettel y su Red Bull en las calles de Mónaco y ganar la carrera hubiera sido algo único. Pero no fue. Habrá que esperar a la próxima. O a la próxima de la próxima. O a la siguiente.
La sala de prensa parece recién sacada de un documental sobre la guerra fría y hay unos teléfonos incrustados en los puestos de redactores a los que parece que, en cualquier momento va a llamar Leonidas Breznev.
Pero no, quien está al otro lado son los oyentes de la SER en una retransmisión muy dura. Mónaco es la esencia de la F-1, aquí os dejo un enlace de un artículo que escribí entonces http://www.as.com/motor/articulo/monaco-vive-verdad-f-1/20110529dasdaimot_6/Tes
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Si queréis ir a una carrera de Fórmula 1 hacedlo en Mónaco. No lo olvidaréis. Jamás.
