Murillo y el puro esperpento

Ángel Cruz
Redacción de AS
Actualizado a

Todo lo que envuelve a la Operación Galgo se está convirtiendo en un puro esperpento. Y el último acto de esta historia es el desafío torpe y ridículo que ha hecho Digna Luz Murillo a la Federación Española. Se entrenaba con Manuel Pascua, vetado por la RFEA por su presunta implicación en la presunta trama de dopaje, y una vez que saltó el escándalo, Pascua fue apartado y Murillo pasó a entrenarse con José Luis Martínez, un entrenador íntegro y solvente. Pues bien, la española de origen colombiano, ha abandonado al técnico y se preparaba en secreto con Manuel Pascua.

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Fue el diario Público el que destapó la noticia, pero la RFEA no la excluyó del equipo inmendiatamente, aunque sí lo ha hecho hoy mismo. Una vez más la Federación ha reaccionado tarde y, me temo, que lo ha hecho presionada en cierta medida por Albert Soler, el nuevo secretario de Estado para el Deporte, que no transige con este tipo de cosas y en cuyo haber, en parte al menos, hay que apuntar la sanción (justísima, en mi opinión) a Alemayehu Bezabeh, a quien el Comité de Competición de la RFEA había exculpado.

En fin, que Murillo vuelve a España y no competirá en el Campeonato de Europa de selecciones, que se disputa en Estocolmo. Último acto del esperpento. De nuevo, impresión negativa para el atletismo español. Me parece que Digna Luz ha llevado todo este embrollo con una autosuficiencia casi irritante. Como si nada fuera realmente con ella. Lo demostró cuando fue a declarar en los Juzgados de la Plaza de Castilla, y también en el viaje del equipo español a los Europeos en sala de París, donde habló en Barajas de no sé qué divino castigo que iba a azotar a aquellos que se oponían a ella. O algo así.