Un acto de justicia
El Comité Español de Disciplina Deportiva (CEDD) ha corregido la decisión del Comité de Competición de la Federación Española de Atletismo y castigado a Alemayehu Bezabeh con dos años por intento de dopaje. A mí me parece un acto de justicia. Parece claro que el plusmarquista español de 5.000 metros iba a recibir una transfusión de su propia sangre, algo prohibido en los códigos internacionales.
El Comité de Competición de la RFEA pareció decidido en su momento a sancionar al atleta con un año, en lugar de los dos que marca el reglamento, por haber colaborado con la investigación, pero finalmente se decidió declararlo inocente por falta de pruebas. A mí no me alegra que se castigue a nadie, pero me parece correcto que Bezabeh pague y que no se perjudique a los atletas limpios que compiten junto a él, que son la inmensa mayoría.
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Hay que recordar que el propio José María Odriozola decidió dejarle fuera del equipo nacional de cross en el Europeo, en el que iba a defender su título. Y lo decidió tras escucharle, pocas horas antes de la competición y pocas horas después de que fuera interceptado por la Guardia Civil cuando, presuntamente, se iba a dopar. Algo vería el presidente de la España para tomar esa decidión tan drástica y rápida.
Lo que es de esperar que que Alemayehu no pase a ser un chivo expiatorio, el único que pague en la Operación Galgo, porque estoy convencido de que hay más gente implicada en esta trama.
