¿Alguien se cree que no hay nada?
Sólo aquellos que tengan una fe digna de los santos más santos o una ceguera propia de un absoluto mundo de tinieblas podrán creer, tras la lectura detallada de los 48 folios del auto de la juez de Instrucción del Juzgado número 24 de Madrid, Mercedes Pérez Barrios, que no existe nada de nada, que todo el mundo está libre de pecado, que no había productos dopantes en venta, que el atletismo español está más limpio que una patena. Yo, ni soy un santo, ni estoy ciego.
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Renuncio a poner nombres propios en este post, pero la lectura de esos 48 folios mecanografiados a un espacio, en apretadas y densas líneas, me ha producido desazón e inquietud. Yo veo intentos de compra productos dopantes, entre ellos uno llamado llamado Winstrol, que contiene estanozolol, el anabolizante con el que dio positivo el tristemente famoso Ben Johnson. Veo a alguna farmacéutica al parecer dispuesta a venderlos ilegalmente. A alguien dispuesto a pagarlos (son muy baratos) con el evidente propósito de suministrárselos a algún deportista. Se detecta miedo a que los teléfonos estén intervenidos (¿por qué será?), se habla en clave (¿para disimular qué?)...
La juez ha rechazado una parte de las escuchas telefónicas hechas por la Guardia Civil porque no se justifican dada la gravedad del asunto, penalmente hablando: no más de dos años de cárcel. Pero, aunque se anulen las escuchas, estoy seguro de que con toda la justicia del mundo, el auto del pasado 10 de mayo trasluce que detrás hay una trama de dopaje. Y quien no quiera verlo así está en su derecho, como es evidente, pero debe hacer alarde de fe y de ceguera.
