A la tercera no fue la vencida

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A la tercera no fue la vencida

Tomás de Cos

Djokovic se impuso a Nadal por tercera vez consecutiva en una final (7-5 y 6-4 en dos horas y veinte minutos) y continúa invicto esta temporada, con 32 victorias que le han brindado los títulos de Australia, Dubai, Indian Wells, Miami, Belgrado y Madrid. Al serbio no le condicionó ni la superficie, ni el escenario. Se sobrepuso a sus nueve derrotas anteriores sobre tierra batida con Rafa y a la ardiente y efusiva Caja Mágica, a veces un tanto irrespetuosa con los rivales del balear. De momento, sigue sin haber quien le tosa.

A la tercera no fue la vencida

Empujado con insistencia por Djokovic, Nadal careció de la agresividad de otras ocasiones y se movió lejos de la línea de fondo. Como ya le sucediera en el Indian Wells Tennis Garden y en Crandon Park, apenas tuvo opciones de pasar al contraataque, de aplicar su temible y devastador táctica del limpia parabrisas. ‘Nole’ impuso el ritmo y llevó la iniciativa en el juego, tanto al servicio como al resto. Con un tenis profundo y arrollador. Montado sobre cada bola trepadora del número uno, al que castigó la derecha de forma inmisericorde con un revés a dos manos proverbial.

La forma asimétrica en la que Nadal cubre habitualmente la pista, y que se acentúa sobre tierra batida, deja un mayor espacio libre al contrario por la zona de su derecha. Una realidad que contrarresta con la velocidad de sus piernas y el peso de sus bolas, y que le sale a cuenta por el mayor poder destructivo de su mejor golpe. ‘Djoker’ aprovechó esta vía para ir ganando pista metro a metro, en medio del intenso fuego cruzado, hasta encontrar el tiro de gracia. Con paciencia, intensidad y fe, hasta volver a ganar la partida mental. Sin rastro de la fatiga, las dudas y los inventos de otros tiempos.

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Nadal se defendió como siempre, pero concedió demasiadas opciones al servicio, como ya le sucediera en la semifinal ante Federer. El serbio dispuso de doce bolas de break y el balear se quedó en un pobre 39% de puntos ganados con el segundo saque. Pero lo peor fue la sensación de falta de control del número uno cuando iniciaba él los puntos. Sin embargo, no hay razones para rasgarse las vestiduras. rafa sintió en exceso los 655 metros de altitud de Madrid y no tuvo su mejor día. Pero lo dio todo, y quien lo da todo, no está obligado a más. Esta nueva derrota le hará mejor y más fuerte.

No es momento de reproches al gran Nadal, ni de pensar en la clasificación. Es tiempo de consignar el increíble momento de juego del nuevo ‘coco’ del tenis mundial. Un tipo carismático, con un juego tan natural como agresivo, al que su renovada determinación ha convertido en un tenista letal. En Madrid dio todo un golpe de autoridad con su enésima machada del año, con la que ha superado el arranque de temporada de Borg en 1980 (31 triunfos). Fue mejor y ganó merecidamente. Pero en Roma y París, donde no encontrará unas condiciones tan favorables, Rafa seguirá siendo el gran favorito. De cualquier manera, el tenis gana otra rivalidad mayúscula.