Hasta siempre, Manolo

Ángel Cruz
Redacción de AS
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Hoy es un día triste para el atletismo. Manolo Martínez ha anunciado que se retira. Lo hará público el martes. Nuestro deporte no será el mismo después de ese día. También es un día triste para mí. Manolo es uno de mis atletas preferidos. Le echaré de menos. El atletismo español le debe mucho, muchísimo.

Manolo, el Gran Capitán, era mucho más que un espléndido lanzador de peso: era un deporrtista con carisma. He escrito muchas veces en este blog que necesitamos este tipo de gente: que van más allá de su especialidad, de su deporte, que son conocidos por casi todo el mundo. Incluso por aquellos a los que no les interesa esto para nada.

Recuerdo un día en que el estadounidense Adam Nelson, uno de los mejores especialistas de los últimos años, competía en España. Era 2004, antes de los Juegos Olímpicos de Atenas, que, en esta prueba, iba a tener por escenario las ruinas de la antigua Olimpia. Le pregunté qué le parecía aquello. Lanzar fuera del estadio, por primera vez en la historia. Antes se lo había preguntado también a Manolo, pero nadie le había traducido a Nelson la respuesta. Antes de contesarme, Adam dijo: "¿Que te ha respondido Manolo?". "Que le parece muy bonito", le contesté. "Pues si Manolo lo dice, yo digo lo mismo", aseguró el norteamericano. Manolo era más que un lanzador de peso; era un líder.

Preguntad a cualquiel atleta español y os hablará maravillas de él. Fue un niño prodigio (campeón europeo en 1993, en la inauguración del estadio de Anoeta) y llegó a ser campeón mundial en pista cubierta y cuarto en unos Juegos Olímpicos. Lanzador y español: dos características que raramente han caminado unidas en la alta competición.

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Manolo ha marcado una época en el atletismo español. Yo siento personalmente que se vaya, siento no poder escribir de nuevo de sus éxitos, de su saber estar, de su profesionalidad. En los Europeos en sala de Estocolmo 1996 acabó séptimo, cuando era uno de los favoritos. Pues bien, Manolo se quedó en la cancha, vacía, y se castigó con un lanzamiento tras otro. Mientras, sus compañeros cenaban. Y yomntambién, en un restaurante del Globe Arena que da a la pista. Por eso le ví.

Como Manolo Martínez ha habido pocos, muy pocos.