Los problemas del Maratón de Madrid
El Maratón de Madrid ha conseguido un buen nivel de marcas si tenemos en cuenta la orografía y la altitud de la capital española. El perfil es accidentado, porque la ciudad está asentada donde está, y no en otro sitio: Madrid no permite un circuito llano. La altitud oscila ente los 600 y los 770 metros sobre el nivel del mar: el oxígeno es más escaso y aunque no lo notemos en la vida cotidiana, sí se aprecia cuando se corre un maratón. Si a estos dos condicionantes permanentes unimos una escasa potencia económica (comparada con los grandes maratones mundiales) encontramos una carrera buena, pero que está por bajo del nombre de Madrid.
Como hay relativamente poco dinero, no hay posibilidad de convencer a los grandes del maratón de que vengan a Madrid. Saben que aquí es imposible hacer una marca que les coloque en la zona alta del ránking mundial y sólo se desplazarían hasta la capital de España si les compensase económicamente. Tampoco es el caso. Es una pescadilla que se muerde la cola. Un círculo vicioso del que es casi imposible salir. Pero, con todos estos condicionantes, tener atletas capaces de acercarse a las dos horas y diez minutos tiene mérito, desde luego.
A mí me encanta el Maratón de Madrid, he sido vocal de Mapoma, he visto todas y cada una de sus ediciones, creo que es el momento atlético más importante que se vive en una ciudad donde nuestro deporte está en vías de extinción, pero... echo de menos a más atletas, a más mujeres, a más españoles de buen nivel.
Las 10.600 personas que ayer tomaron la salida en el Paseo de Recoletos son una cifra no excesivamente alta para una ciudad como Madrid, aunque a los profanos les parezca muy grande. Urbes europeas más pequeñas atraen a más corredores. Por no hablar de París o Londres. La presencia femenina es muy escasa, escasísima. Una nota de prensa de Competitor Group, la empresa estadounidense basada en San Diego que va a colaborar con Madrid a partir de 2012 y que integrará la carrera en la serie de maratones Rock'n Roll, calcula que únicamente el cinco por ciento de los participantes son mujeres, mientras que ellos se mueven en una media que a veces supera el 50%. Y en cuanto a los corredores españoles de élite, son escasísimos los que han corrido alguna vez por las calles de la ciudad, porque prefieren buscar mínimas y buenos registros en otras competiciones.
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Todo esto hace que Madrid brille, pero menos de lo que me gustaría. Hace años Madrid tenía más participantes que todos los demás maratones españoles juntos, pero eso ha cambiado drásticamente, y ahora Barcelona ha tomado la delantera. Y no sólo en la cantidad de corredores (12.470 llegaron a meta en la última edición barcelonesa), sino en la calidad de las marcas (se ganó con 2h 07:31). En este último terreno, Mapoma no podrá dar nunca la batalla, pero sí debería darla en cuanto a número de personas que toman la salida y que llegan a la meta.
Y sobre Chema Martínez en Londres. Tuvo graves problemas estomacales y terminó el 16º con 2h 15:20, un registro muy lejano al que pretendía. "He llegado medio muerto", confesó el madrileño al terminar. Por cierto, existen diferencias de interpretación sobre si consiguió la marca mínima de asistencia a los Mundiales de Daegu. Pues bien, no logró la estipulada por la Federación Española, que está fijada en 2h 14:00 y que, según sus propias comunicaciones oficiales, sólo tienen en estos momentos Pablo Villalobos (2h 12:21 en Sevilla 2011), José Carlos Hernández (2h 13:46 en Berlín 2010) y Javier Díaz (2h 13:47 en Sevilla 2010). Sin embargo, la mínima de la Federación Internacional es de 2h 17:00, considerada excesivamente floja por los técnicos de la RFEA. Su acude a los Mundiales, Chema deberá ser repescado.
