Ojalá aciertes, Lorenzo, pero con matices

Tal como están las cosas en los últimos tiempos se hace duro ser madridista dentro de un paddock de MotoGP plagado de culés. Lejos han quedado los días en los que cogíamos un avión destino a un gran premio europeo recién proclamados campeones de la Champions. Ahora son los culés los que se prodigan más de ese modo y fueron muchos los que empalmaron la final de Roma en la que barrieron al Manchester United con el siguiente circuito. Uno de ellos fue precisamente Jorge Lorenzo, que ahora se descuelga diciendo que nos deja ganar uno de los cuatro Clásicos de los que se avecina. Vaya tela…

Parece mentira que un deportista de élite como él, en el mejor momento de su carrera deportiva, diga algo así, sabedor de que los duelos entre los grandes son absolutamente imprevisibles. Acaso se imaginaba él que Valentino Rossi le acabaría adelantando en la última curva de la última vuelta de la inolvidable carrera de Montmeló 2009. Y, de eso sí que no hay duda, el Barça es muy grande, pero el Madrid también y cualquier cosa puede pasar en estos choques entre colosos. Además, esas preferencias de dejarnos ganar un partido, el intrascendente de Liga, dice, se podría volver perfectamente en su contra. Me explico…
Imaginemos que el Madrid gana ese partido de Liga por un resultado escandaloso. Vamos, un 6-0, con lo que el goalverage estaría a favor de los blancos, con cinco puntos de distancia y con cinco jornadas aún por disputarse. Habría mieditis, máxime con el Espanyol pendiente de acudir al Camp Nou y el recuerdo de los ‘tamudazos’. Metidos ya en la final de Copa, empate, prórroga y el Madrid campeón en la tanda de panaltis con San Íker haciendo de nuevo de santo. Y para la Champions, un cero a cero en el Bernabéu y un empate con goles en el Camp Nou, lo que metería al Mou Team en la finalísima. Visto así, la perspectiva de los deseos de Lorenzo cambia bastante, así que ojalá se hagan realidad, pero con esos pequeños matices blancos… Me partiría de la risa el resto de mi vida.