EAU y Chile (Sub-17) y Turquía y Nueva Zelanda (Sub-20) serán las sedes mundialistas en 2013-2015

Aritz Gabilondo
Redactor jefe
Aritz Gabilondo (San Sebastián, 1980) es redactor jefe de fútbol internacional de AS. Licenciado en Periodismo por la Universidad de Navarra, empezó su carrera en El País y desde 2002 trabaja en AS. Ha cubierto Mundiales, Eurocopas y Juegos Olímpicos para este diario. Es comentarista de fútbol internacional en Cadena Ser, Movistar+ y Mediaset.
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La FIFA ya ha comunicado el nombre de las sedes que albergarán los Mundiales Sub-17 y Sub-20 de los próximos años. Después de este 2011, en el que México -en junio- organizará el Sub-17 y Colombia -en agosto- el Sub-20, habrá que esperar hasta 2013 para que vuelvan a escena estas dos importantes competiciones. El Mundial Sub-17 se jugará en aquel en Emiratos Árabes Unidos (EAU), un lugar conocido para la cantera española pues allí España se proclamó subcampeona del mundo Sub-20 en 2003. Ese equipo lo conformaban, entre otros, Iniesta, Sergio García, Gabi o Arizmendi. Sólo Brasil, y en una final muy condicionada por la tempranera y polémica expulsión de Melli, pudo superar a un conjunto español con calidad de sobra como para ser campeón.

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Seguro que las nuevas generaciones pueden vengarse de aquella tremenda injusticia. Además, ese mismo 2013, el Mundial Sub-20 volverá a acercarse a Europa. Y es que se llevará a cabo en Turquía, otro país importante para nuestro fútbol base pues, no en vano, la generación del 91 ganó allí el Campeonato de Europa Sub-17 en 2008 con Montoya, OriolThiago, Canales o Keko como estrellas. Por la repercusión que ofrece, todo el país turco se volcará con este torneo con la habitual vigorosidad que le caracteriza.

Más lejos en cuanto a distancia y tiempo quedan las sedes que la FIFA ha elegido para sus competiciones de 2015. Chile, un país tremendamente entregado con su cantera, será la encargada de albergar el Mundial Sub-17. Nueva Zelanda hará lo propio con el Sub-20, trayendo a la memoria la enorme decepción que allí vivió la Selección española en el Mundial Sub-17 de 1999, en el que ni la presencia de Arteta ayudó al equipo a superar la fase inicial de grupos. Eso ya no importa. Ahora sólo el futuro puede borrar aquellos pequeños disgustos del pasado.