Tamgho y Lavillenie, dos estrellas

Ángel Cruz
Redacción de AS
Actualizado a

Os decía en el post anterior que para mí los grandes triunfadores de los Europeos de París han sido dos franceses: Teddy Tamgho y Renaud Lavillenie. Dos franceses muy diferentes. El primero es de raza negra; el segundo, blanco. Ambos son saltadores, pero Tamgho busca conquistas horizontales (triple, y también longitud) y Lavillenie horizontes verticales (pértiga). Teddy impresiona por su tremendo físico; Renaud por su ligereza, por su técnica. Los dos me parecieron soberbios en los continentales.

Teddy Tamgho se entrena en Alicante con Iván Pedroso, el mítico ex saltador cubano de longitud, con el que se asoció a finales de 2010, tras abandonar a Bily Laurence. Los motivos para mudarse al levante español fueron un poco por huir de la presión que tenía en París, donde es una auténtica estrella, y otro poco por buscar un clima más suave. Tamgho nació en París el 15 de junio de 1989, mide 1,87, pesa 82 kilos y comenzó en el atletismo a los trece años… saltando pértiga. La hacía compatible con el judo y el fútbol. Pronto fue orientado hacia el triple donde destacó desde el principio: ha batido los récords de Francia en todas las categorías.

En 2007 fue campeón europeo júnior en Narbona; en 2008 conquistó el oro mundial de la misma categoría en Bydgoszcz; en 2009 fue undécimo en los Mundiales de Berlín; en 2010 ganó el Campeonato del Mundo en pista cubierta de Doha, con récord mundial de 17,90, y fue bronce en los continentales de Barcelona. Finalmente, en este 2011 batió su récord mundial en Aubiere, el 20 de febrero, con 17,91, y en los Europeos de París llegó dos veces a 17,92, nueva plusmarca mundial. Al aire libre ha llegado aún más lejos: 17,98 en Nueva York, el 12 de junio del año pasado. Es el tercer hombre de la especialidad al descubierto, tras el británico Jonathan Edward (18,29 en los Mundiales de Gotemburgo, el 7 de agosto de 1985) y el estadounidense Kenny Harrison (18,09 el 27 de julio de 1996, en los Juegos Olímpicos de Atlanta). Le gusta el cine, hacer mates de baloncesto, jugar a la Play y ponerse morado de Kinder Bueno, según propia confesión.

Renaud Lavillenie también es un gran aficionado a los videojuegos y a los dulces, como Tamgho, pero en lugar de por el Kinder Bueno, se inclina por los dulces y los helados Häagen Dazs, que toma entre lectura y lectura. Pudo haberse dedicado a la equitación, que le encantaba, o a jugar al baloncesto, o al motociclismo, pero con sus antecedentes la pértiga le estaba destinada. Y es que se ha criado en un ambiente no sólo de atletismo, sino de salto con pértiga. Su padre, Gilles, era especialista en esta prueba y cuando Renaud tenía sólo una semana de edad, ya estaba en el estadio aparcado en su cochecito mientras su papá saltaba y saltaba. Gilles le entrenó durante algún tiempo, pero ahora el pertiguista se prepara con Inocencio Danien en Clemont-Ferrand.

El ahora campeón europeo nació en Barbezieux-Saint Hilare el 18 de septiembre de 1986. Mide 1,77 y pesa 69 kilos, lo que le convierte en un pertiguista más bajito y liviano de lo habitual en la superélite. En 2008 sólo fue décimo tercero en los Mundiales indoor de Valencia, pero al año siguiente venció en los Europeos en pista cubierta de Turín, ingresó en el Club de los Seis Metros en la Copa de Europa de Leiria (6,01) y ganó el bronce en los Mundiales de Berlín. En 2010 tropezó en los Campeonatos del Mundo en sala de Doha (los mismos en los que su compañero Tamgho ganó y batió el récord mundial de triple), en los que sólo fue décimo en la calificación, pero al aire libre venció en los Europeos de Barcelona. Y ahora, en París, ha subido a los cielos con 6,03 metros, lo que le convierte en el tercer atleta de la historia bajo techo, sólo por detrás del ucraniano Sergey Bubka (6,15, el 21 de febrero de 1993, en Donetsk), y del australiano Steve Hooker (6,06, el 7 de febrero de 2009, en Boston).

Sólo siete atletas han conseguido saltar más de seis metros tanto en pista cubierta como al aire libre: Sergey Bubka, Steve Hooker, los rusos Rodion Gataulin y Maksin Tarasov, el estadounidense Jeff Harwig y el francés Jena Galfione.

Y es que Francia tiene una larga tradición en pértiga (masculina, que no femenina), que prometo contaros en otra ocasión.