Olmedo y Beitia, ¡qué lujo!

Ángel Cruz
Redacción de AS
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La de Manolo Olmedo fue una victoria de libro. Siempre fue bien colocado, vigilando a los que iban por delante, sin dejarse encerrar en las pequeñas curvas de la pista cubierta, lugares procelosos en los que se han perdido muchos triunfos. Manolo esperó al momento adecuado y cuando éste llegó se fue adelante y ganó como si fuera fácil. Y no lo era. La lección de un maestro de la táctica. Decir a estas alturas que la decisión de pasarse del 800 al 1.500 ha sido un acierto pleno es ya repetitivo, pero no me importa que lo sea. El sevillano viene de una distancia inferior, en la que este año ha corrido muy rápido, y eso le hace letal en carreras del tipo de la de ayer.

El mediofondo español volvió a demostrar su riqueza. Tres de las cuatro medallas le pertenecen: el oro de Olmedo, la plata de Nuria y el bronce de Kevin López. Y ocho de los once finalistas. En 1.500 me gustó Juan Carlos Higuero, porque no hay que olvidar que viene de una operación quirúrgica. Su tiempo no era este; su momento será el verano. Ahí volveremos a ver al pistolero en todo su esplendor. Estoy seguro. Me sorprendió Diego Ruiz, descolgado lastimosamente.

Y no diré que me alegro de que el alemán Carsten Schlangen no consiguiera medalla, pero casi... Porque el germano parece empeñado en meter a todos los españoles en la sospecha del dopaje, cuando en España hay atletas tan limpios como en muchos otros sitios. No todo el mundo está en el mismo saco. Es como si en España sospechásemos de todos los alemanes porque tuvieron en la RDA el mejor sistema de dopaje de Estado de la historia del deporte. No es eso, evidentemente.

Y casi me echo a llorar con la caída de Luis Alberto Marco en los 800 metros. Yo creo que podría haber ganado. No hay consuelo para cosas así, pero yo le diría a Marco que esto le puede pasar a cualquiera, que la vida sigue y que, dentro de lo malo, mejor es que te pase en un Europeo en pista cubierta, competición en la que él ya ha subido al podio, que en compromisos de mayor altura. ¡Ánimo! Le sustituyó en el podio Kevin López, compañero de entrenamientos, que hizo un alarde de velocidad terminal. Me volvió a gustar Loli Checa. Corrió muy bien, colocada en el sitio ideal, pero todavía le falta un poquito para plantear batalla por las medallas. Estoy convencido de que ese tiempo llegará pronto.

Y, ahora, la excepción a los atletas de media distancia: Ruth Beitia. La cántabra pareció débil en la calificación (pasó con la peor marca) y su temporada no había sido brillante hasta ahora, pero llegó la competición clave del invierno y apareció la mejor Ruth. Hizo marca del año y se llevó el subcampeonato, por detrás de la mejor del mundo este invierno, la italiana Antonietta di Martino (no olvidéis que mide sólo 1,69 metros y que salta 2,04, un prodigio).

Ruth ha comseguido en París su cuarta medalla consecutiva en los Europeos en pista cubierta: fue plata en Madrid 2005, bronce en Birmingham 2007, plata en Turín 2009 y de nuevo ahora, en París. Sensacional. Y es que Beitia es una atleta ejemplar en la alta competición. Lo ha demostrado una vez más. Yo, lo que le deseo, es que, por fin, logre subir a un podio al aire libre. Con ello sueña.

Olmedo y Ruth son un lujo en un equipo que dio un paso atrás respecto a la edición anterior de los Europeos: en Turín 2009 se lograron cinco medallas; en París 2011, una menos. Sin embargo, hay empate en el número de finalistas: once. Los de París son estos: oro para Manuel Olmedo (1.500), platas para Nuria Fernández (1.500) y Ruth Beitia (altura); bronce para Kevin López (800); cuarta plaza para Felipe Vivancos (60 mv); quintas para Luis Alberto Marco (800), Jesús España (3.000), Isabel Macías (1.500) y Loli Checa (3.000), y sextas para Juan Carlos Higuero (1.500) y Luis Felipe Méliz (longitud).

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España terminó en París como octava en el medallero y como quinta en la clasificación por finalistas, la que más valoramos los amantes del atletismo. En ésta sólo nos superaron Rusia, Francia, Alemania y Gran Bretaña. No está nada mal.

En el próximo post os contaré algunas cosas sobre Teddy Tamgho y sobre Renaud Lavillenie, para mí los dos grandes triunfadores del Europeo de París,