Esperamos a 350 entrenadores

Ángel Cruz
Redacción de AS
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La lista de entrenadores se ha retrasado, pero ha salido. Estaba prevista para hoy (martes) y me anunciaron que habría unos 350 técnicos detrás del manifiesto. Es otra alegría. Una nueva respuesta del atletismo a aquellos que hacen trampas y empordiosean este deporte tan bonito. Una nueva diferencia con el ciclismo, en el que casi todo el mundo calla, y escribo 'casi' por aquello de que alguien habrá que no haya callado, aunque yo no lo recuerdo, aparte de Manzano, del que este periódico ofreció la exclusiva de sus terroríficos testimonios, conseguidos por Juan Gutiérrez.

Entre los firman el manifiesto de los entrenadores hay técnicos de superélite y otros que son monitores, lo que, a mi modo de ver, enriquece las cosas. Han suscrito el texto (que yo ya había escuchado por teléfono, con el compromiso de no publicarlo, compromiso que respeto como siempre he respetado estas cosas) la élite y la base, los conocidos y los descononocidos. Todos en busca de un deporte limpio. Del deporte que debe ser.

Me entrené con Paco López cuando yo era joven. Disfruté de sus enseñanzas, algunas de las cuales nada tuvieron que ver con el atletismo, sino con la vida. Tuvimos claro desde siempre que a donde se puede llegar con entrenamiento, con esfuerzo, con nieve en invierno y con calor tórrido en verano, se llega. Y no más allá. Y lo mismo que yo, el resto del grupo: Javier Arques, Ángel Heras, Roberto Cabrejas. Gustavo Marqueta, Paco Martín Morillas, Ángel Ibáñez... Y muchos, muchos más. Sumanos muchos títulos nacionales entre todos. (Yo, por mi parte, sólo conseguí tres platas, que me supieron a oro).  

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Puedo mirar a la cara a Paco López y él me puede mirar a los ojos a mí. Yo siempre le daré las gracias porque hizo de mí un deportista, orgulloso con lo poco o lo mucho que conseguí (mide 1,63, en una prueba en la que el promedio de estatura está en los 1,85) a base de series agotadoras y de esfuerzos que a mí me parecieron muchas veces sobrehumanos. Pero de los que me siento feliz. Llegué a hacer 21.48 en 200 (1979), 47.3 en 400 (1980) y récord de España en 4x100 metros (júniors, en 1975, con mi padre agonizante) y 4x400 metros (absolutos, en 1979). Muy poco comparado con lo que hace otra gente, pero suficiente para mí. Así me gustaría que fuese con el resto de entrenadores y de atletas. Yo llegué hasta ahí y otros han llegado muchísimo más lejos utilizando métodos legales. Así debe ser. Y así puede ser.

No os perdáis el AS de mañana. Lleva sorpresas.