En furgones policiales e imputados
Esta mañana me la he pasado apostado ante los Juzgados de la Plaza de Castilla, en Madrid, relevándome con mi compañero Juanma Bellón, y esperando la declaración de los investigados en la Operación Galgo. Daba pena ver entrar en el edificio a cuatro furgones de la Policía Nacional llevando a gente del atletismo como delincuentes. Han declarado seis personas y todas ellas han salido imputadas. El resto irá pasando por el juzgado paulatinamente, pero no hoy, porque la juez que lleva la instrucción del caso no trabaja, ya que trabajó ayer, haciendo la guardia que le correspondía.
Y daba pena verlos salir escondiéndose, para no ser fotografiados. Jamás pensé que gente muy capaz del deporte que más me gusta iba a estar en este trance. Pero es que las cosas han cambiado. Y hay que tener conciencia de ello. Ahora, el dopaje es un delito penal, en determinadas situaciones. El mundo ha evolucionado. Respetando siempre la presunción de inocencia de todos, esto tiene cada vez peor pinta.
El que sí dio la cara fue Alberto García, el único que se puso enfrente de un centenar de periodistas para explicarse. Dio una lección, hay que reconocerlo, porque en estos casos lo fácil es evadirse, salir por la puerta de atrás o corriendo y encapuchado, como César Pérez, que salió como una exhalación protegido por un policía que por su corpulencia podría ser un buen lanzador de disco, y subiéndose en un coche que partió a toda velocidad. Alberto no ha hecho nada de esto. No olvidéis que los periodistas somos mediadores: si nosotros no tenemos acceso a las palabras de la gente, vosotros no podréis leerlas o escucharlas.y que conste que siempre he respetado al que no quiere hablar. Está en todo su derecho.
Alberto se proclamó inocente y dijo que lo había pasado muy mal en el cabozo: "Allí sólo faltaban las ratas", dijo, y me dejó estremecido. Se explicó durante bastantes minutos, respondió a todo lo que podía responder (el caso está bajo secreto sumarial) y tuvo lo que hay que tener. Mi admiración, en este sentido.
El caso se complica día a día. Según informa Carlos Arribas en El País, Marta podría tener dinero en paraísos fiscales, detectado por la investigación de la Guardia Civil, que tenía intervenidos sus teléfonos. No puedo evitar reproducir estos párrafos de nuestro periódico hermano (pertenecemos al mismo grupo empresarial), que me parece revelador de hasta qué punto se ha llevado la investigación: "Las escuchas a las que fue sometida Marta Domínguez por los agentes de la Unidad Central Operativa (UCO) fueron de tal intensidad que incluso uno de ellos se enteró de que la atleta palentina estaba embarazada antes incluso que la mayoría de sus familiares. A mediados de octubre, cuando Marta Domínguez hizo público que se retiraba temporalmente del atletismo para centrarse en la maternidad, uno de los agentes bromeó con los compañeros: 'Vaya, al final lo ha anunciado, pero tampoco que se retire, la tenemos ya bien agarrada". Impresiona, ¿verdad?
A la misma hora en que los investigados declaraban en Madrid, las Selecciones españolas de cross lo hacía bastante bien en Albufeira, donde ganamos tres medallas individuales y dos por equipos. De las tres individuales dos provienen de atletas marroquíes nacionalizados: Ayad Lamdassem, plata sénior, y Abdelaziz Merzougui, oro júnior. Cristina Jordán ganó una bella plata sub-23, lo que me alegra especialmente, porque ya sabéis que opino que el atletismo español necesita un relevo generacional.
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Por cierto, tanto Lamdassem como Merzougui llegaron a España de forma irregular. Ayad lo hizo a Santiago de Compostela, para competir en una Universiada de Cross y se fugó, quedándose en nuestro país, en el que se le dio la nacionalidad. Abdelaziz llegó en 2006 en patera a Lanzarote, cuando tenía catorce años, y también se le ha dado la nacionalidad.
Y volvemos a la Operación Galgo. Este lunes 13 José María Odriozola da explicaciones en la sede de la Federación Española. Informaremos y comentaremos.
