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Qué hay de nuevo, Lakers?

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Un blog para tratar el pasado, presente y futuro del baloncesto tanto nacional como internacional: ACB, ULEB, Euroliga, Eurocup y la NBA.

Autor: Juanma Rubio

Qué hay de nuevo, Lakers?

Kobe_gasol

Por calendario, por potencial y por jerarquía, no puede sorprender el arranque de temporada de Los Angeles Lakers, que defiende repeat y sueña con el threepeat, que sería el cuarto en la carrera de Phil Jackson en su seguramente-sí-pero-quizá-no última temporada en los banquillos (4x3=12). Sí destacan cifras y sensaciones, dos mundos a veces enfrentados pero esta vez en absoluta sintonía. Una confirmación de lo que en parte sabíamos y en parte intuíamos: los Lakers son el gran aspirante al anillo. Tienen la química, los automatismos, la experiencia (y hasta el poder en la zona) de los que carece Miami Heat. Y se ha reforzado con menos cantidad pero al menos la misma calidad e inteligencia que Boston Celtics. Una respuesta a la altura para una temporada en la que la amenaza del Este en una hipotética final promete ser la mayor de los últimos años. Los buenos tiempos se perpetúan en L.A. en plena madurez y asentamiento en el estrellato absoluto de un jugador nacido el 6 de julio de 1980 en Sant Boi: Pau Gasol. El mismo equipo pero un nuevo equipo: Mejor. ¿Qué hay de nuevo, Lakers?


Hace no mucho, Pau Gasol era un jugador de indudable valía pero seriamente cuestionado en el entorno NBA como competidor de elite. Ahora parece impensable imaginarse el All Star Game 2011 (que se disputará, para colmo, en el Staples Center) sin Pau Gasol en el equipo de la Wenstern Conference. Gasol (30 años) pasa por su mejor momento en términos de confianza, seguridad, competitividad y madurez. Ahora, ya enterrado el estigma de ‘Gasoft’, convertidas en escarcha las viejas canciones del nunca añorado Tennesse (“Me gusta el baloncesto, no me gusta Pau”), conviene recordar una serie de cosas con respecto a Pau Gasol: 30 años, 2’15 metros. 114 kilos, jugador de baloncesto: número 16 de Los Angeles Lakers, dos veces campeón de la NBA.

Conviene recordar que todavía, largamente y desde un punto de vista multiangular, Kobe Bryant es alfa y omega, referencia absoluta de Los Angeles Lakers. No hay más rencilla o cuestión que algunas espurias que se plantean desde este lado del Atlántico. Gasol es un escudero necesario e instrumental en la segunda ola de éxito de uno de los mejores jugadores de la historia de este juego en una de las franquicias más míticas, un emblema de baloncesto y de deporte en general y a nivel global. ¿Eso es poco? Nadie lo cuestiona a estas alturas en USA y cada reconocimiento, mayor o menor, lo atestigua. Gasol es ya (en el declive de Tim Duncan, el mejor Power Forward de la historia) el mejor ‘4’ de la liga junto a Nowitzki, el mejor extranjero también codo con codo con el alemán, que es jugador franquicia pero que no tiene anillos y carga con la cruz de la final de 2006 y los playoffs de 2007. Gasol, matiz importante, juega mucho de ‘5’ por las lesiones de Bynum y es, en cómputos globales, un jugador interior de una trascendencia en el juego que a día de hoy (8, noviembre, 2010) sólo se puede comparar a la de Dwight Howard (insisto: hablo de posiciones interiores). Por su polivalencia, su inteligencia, su mano para el pase y su gama de recursos, se puede discutir si es mejor o peor jugador que Nowitzki pero resulta indiscutible, creo, que es mejor para los Lakers que el killer de los Mavs. Lakers, insisto: doble campeón de la NBA. En total 16 títulos.

Otro pequeño repaso (muy personal y absolutamente opinable) al fuego cruzado que ha tenido a Pau Gasol en el punto de mira: Su ausencia (criticada o incomprendida desde un prisma generalmente oportunista o desinformado) del Mundial influye para bien en el actual rendimiento (frescura física y mental) de Gasol. Las pullas de Phil Jackson, el conocimiento, los consejos y los sistemas del ‘Maestro Zen’ son aspectos que no se pueden separar del crecimiento del español por mucho que se haya criticado de forma difícilmente comprensible al mejor entrenador de la historia de este deporte. Añado que Gasol sí era un jugador más blando en situaciones críticas y sí tenía sus virtudes ordenadas con un centro gravitacional distinto al actual. Él mismo lo ha dicho así que no hay debate. La final de 2008 ante Boston Celtics marca en mi opinión (y creo que en la suya) la transformación de Gasol en un jugador que comprende que los caminos para ganar (con mayúsculas: GANAR) se caminan a base de esfuerzos extra en mentalidad y energía, trabajo en defensa y rebote. De las cenizas de aquel Gasol sobre el que bailó Garnett nació la eclosión del pívot que selló a Dwight Howard en la final 2009, que bordeó los términos de MVP en la de 2010 ante los Celtics, donde dejó números de crack, sensaciones de guerrero y un puñado de acciones para la historia.

Gasol_lucha

Todo este asunto que tanto nos atañe en nuestro país no valdría nada (él lo sabe, Kobe lo sabe: el éxito del grupo) sin un arranque devastador de temporada de los Lakers, que necesitaban algo así tras un verano en el que los medios han mirado con obsesión a Miami y los expertos han arqueado la ceja ante el rearme (años, recursos) de Boston Celtics. Tan cierto que el calendario ha sido benevolente, y lo seguirá siendo a corto plazo, como que la imagen de los Lakers es de equipo total, lejos de la complacencia y las lagunas competitivas de la última Regular Season. Como si la manía / histeria / fobia despertada por Miami Heat hubiera servido como acicate. Desde la certeza de que desde el primer minuto hay una pelea no precisamente menor por asegurar la ventaja de campo en una hipotética final ante Heat / Celtics / ¿Magic?. Y sin más truco de magia que el crecimiento de los individuos y del grupo como tal y la perfecta, esta vez sí, política de mercado en un verano en el que se ha sacado lo máximo para optimizar la curva necesidades del equipo / limitaciones económicas.

Ahora mismo el juego de los Lakers ha alcanzado una calidad de ejecución primorosa en ataque. Ejecución: una campana que repica en el vocabulario de todo cuerpo técnico NBA y que los Lakers tienen interiorizada en un triángulo ofensivo al que sienta como un guante la muñeca de Blake (una mejora drástica con respecto a Farmar en todos los sentidos) y la inclusión de Matt Barnes, otro guerrero para rediseñar la actitud de un equipo al que hace poco más de 15 meses se tachaba (no sin razón) de pusilánime. A punto de recuperar a Andrew Bynum, que forma junto a Gasol y Odom un roster interior que no tiene rival en todo el mapa de la liga, los Lakers apabullan en estadísticas de tiro y eficiencia ofensiva sin necesidad de recurrir todavía a su mejor defensa, la que aparece en playoffs, la que resulta aterradora con Kobe y Artest (y ahora Barnes) por fuera y el tamaño descomunal de Gasol y Bynum por dentro. Odom prolonga el pico de forma alcanzado en el Mundial de Turquía y parece un jugador más regular y concentrado (actitud: su talento, ya se sabe, tiende a infinito), Artest afrontó su primer reto defensivo serio ante Brandon Roy y dejó a ‘Natural Boy’, al que un día llamó “el mejor escolta de la liga”, en 8 puntos y 1/6 en tiros. Los Blazers, una de las más firmes realidades del Oeste pese a su eterna plaga de lesiones, huyeron aterrados del Staples y la prensa de Oregon aseguró que el resultado no hubiera cambiado ni con Oden y Pryzbilla en perfecto estado de revista… ayudados por un regresado Arvydas Sabonis. Esa es la impresión que deja en la liga un campeón con más recursos, optimizado, más confianza, más tiro exterior (crédito para el trabajo silencioso de Chuck Person y Craig Hodges y evidencias empíricas en casos como el de Shannon Brown) y más concentración. Y espíritu. Si ante los Raptors sestearon y perdieron la batalla por el rebote, respondieron ante Portland con un humillante 49-25 en rechaces. Todo con un calendario accesible, sí, pero todavía sin Bynum y con el lujo (de valor incalculable pensando en junio) de conservar a Kobe Bryant en 31 minutos por partido mientras se recupera de sus lesiones y espanta los fantasmas de la pretemporada con puntos, porcentajes saludables y aportación global y colectivista desde una perspectiva de liderazgo sano.

Kobe_brown

¿Qué significa todo esto recién estrenado noviembre? Poco pero mucho. Que los Lakers serán en puertas de playoffs los principales aspirantes si Andrew Bynum consigue completar una temporada sin lesiones. Porque parecen un peldaño por encima de Celtics y dos por encima de Magic, y porque parecen más equipo (cuajo, profundidad, poder en la zona, experiencia) que Miami Heat, un experimento del que esperamos veredicto y cuya progresión en difícil de evaluar ahora mismo. Su potencial, mientras Bosh reconoce problemas de ubicación, es tan poderoso como inestable en contraposición a valores mucho más fiables como unos Lakers pendientes de las lesiones, unos Celtics haciendo ecuaciones en busca de la eterna juventud y unos Magic con Dwight Howard en evidente progresión ofensiva pero con algunos dilemas serios de cuya resolución depende su capacidad para competir al más alto nivel.

Jackson_phil

Otra baza para los Lakers es que un hipotético camino a la final, otra vez con el margen de riesgo que suponen las presiones tan prematuras, parece más limpio que el de quienquiera que comparezca para defender el honor del Este en la última guerra del curso. El trasvase de talento está reconfigurando la liga y cerca del Atlántico se acumulan candidatos (insistimos: Miami, Boston, Orlando) y outsiders de primera categoría (Chicago, Atlanta). Los Lakers, mientras, son el candidato de consenso de todo el universo NBA para disputar la final, su cuarta consecutiva. Si nos conducimos por las sensaciones primerizas encontrarán más peligro del previsto en New Orleans Hornets (reactivados por la buena salud de Paul, el empuje de los recién llegados, la alegría de un técnico novato y las señales de progreso –por fin- de Emeka Okafor) y en San Antonio Spurs, un equipo entre el pasado y el futuro que encuentra argumentos en George Hill, Blair, Splitter y hasta Gary Neal mientras reza por la buena conservación allende los meses de Tim Duncan. Denver camina en su nada inhabitual (con la excepción de sus playoffs 2009) inestabilidad, Portland redescubre formas de llegar al siguiente nivel con su eterna crisis en el ‘center’, Dallas vuelve a parecer un muy buen equipo pero no un equipo grandioso y, mientras celebramos que los Warriors se reencuentran y comprendemos por enésima vez que Utah Jazz siempre compite, nos preguntamos si Oklahoma City Thunder será capaz de dar el salto de calidad que se le presumía, el paso de gigante (profundamente mental) que separa al alegre primerizo en vicisitudes competitivas del aspirante con galones y cosas que perder. Los derechos recién adquiridos no siempre se llevan de forma absolutamente saludable. Grizzlies, Suns, esos Rockets en cierta crisis de identidad (¿jugar al galope para Brooks y Martin o jugar al compás marcial de Yao Ming?)… ¿Alguien se imagina, a 8 de noviembre, a algún equipo del Oeste ganando una serie a siete partidos a los Lakers sin profundos contratiempos de por medio? Pues eso…

Llegarán las derrotas y se diluirán los recurrentes cantos al 72-10 que rodean cada año a los equipos poderosos que arrancan al sprint. Los Lakers no van a agotar su energía en busca de esa quimera y además juegan en una liga más competitiva y sin el fanatismo defensivo de aquellos Bulls que pisaron esa tierra legendaria. Phil Jackson lo sabe porque entrenó a aquel equipo y no gastará energías en su ¿última? temporada a los mandos de una nave en nada que no sea la (bendita) obsesión por otro anillo. El 17º de la franquicia, el 12º de Phil, el 6º de Kobe, el 3º de Gasol, el 2º de Artest, el 1º de Barnes, Blake o esos novatos (Ebanks y Caracter, otra buena noticia) con trazas de futuro interesante. Quedan tantos meses, tantos partidos y tantas trampas por salvar que profundizar en una previsión casi cabalística carece de sentido. Basta señalar que el arranque de la temporada ha confirmado las sospechas de quienes situábamos a los Lakers como aspirantes de primer rango por mucho Miami Heat que se le pusiera al asunto. Sirva este artículo para señalarlo y para celebrar la entrada definitiva en la más selecta elite de la liga (ya lo estaba desde hace casi dos años, ahora se está refrendando a golpe de estadísticas y sensaciones) de Pau Gasol, arma sideral del campeón con galones y, empiezo a sospecharlo, futuro Hall of Fame si las cosas siguen pintando a ‘purple and gold’ en las entrañas de la mejor liga del mundo.

7 Comentarios

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igor

pff estos lakers asustan... kobe a medio gas por las lesiones blake aciendo lo que se esperaba de el con creces ron ron dejando de lado las comparativas que hacen con dennis rodman(el primero no sabe acer un crucigrama con las soluciones al lao y el segundo es capaz de batir al mejor jugador de poker) odom que desperto del letargo en el que estaba inmerso a final de la pasada temporada, bynum en el quirofano y gasol con su nueva version pg 4.0 estan sinceramente destinados a ganar la conferencia oeste y la final al casi 100% y eso sin meternos en el banquillo de lleno que aora si vale para ganar comodamente

11/09/2010 08:04:01 PM

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Carlos

Este articulo ha sido uno de los mejores analisis de los actuales Lakers, por contenido, certeza y amplitud; que he tenido el placer de haber podido leer. Muchas gracias

11/09/2010 10:08:21 PM

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albert

Fantastico este articulo. De los mejores que he leido sobre basket, aqui o en EEUU. Oh yeah!!!

11/09/2010 11:41:37 PM

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Karl

Completo y acertado análisis, en mucho tiempo no he leído un comentario tan profundo, elocuáz y sincero como es escrito por Juanma Rubio, mi pasión es el basket desde que tengo uso de razón, mis recuerdos viendo a Emiliano, Buscató, Brabender, Vicente Ramos, C. Cabrera, Margall, Estrada y tantos más...... una reflexión como esta la he leído poquísimas veces, mi enhora buena Juanma

11/09/2010 11:51:07 PM

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JOSÉ ANTONIO

LOS LAKERS LOS MEJORES

11/10/2010 03:06:52 AM

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tomasguash

Cuando me acuerdo de leer este blog me llevo una alegria, sigue asi, estas a la altura de los mejores.

11/10/2010 04:58:15 PM

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ñba

Excelente artículo Juanma, una gozada de leer para cualquier aficionado al basket. En estos tiempos de peridismo basura deportivo dan ganas de enviarlo a todos los periódicos (incluido el tuyo).

Mi más sincera enhorabuena y agradecimiento por lo que he disfrutrado leyéndolo.

Espero ansioso el siguiente ;-)

11/10/2010 08:25:38 PM