Llegaron las medallas... y seguirán llegando

Ángel Cruz
Redacción de AS
Actualizado a

Nuestros atletas se vistieron ayer de oro, plata y bronce en los Europeos de Barcelona. Las medallas han tardado en llegar, pero han llegado. Y van a seguir llegando este fin de semana. En la noche del viernes la primera nos la obsequió Marta Domínguez: plata en 3.000 metros obstáculos. Seguro que a ella le sabe a poco, aunque diga que no. Pero no debería sentirse defraudada, si es que lo está. Le ha ganado toda una subcampeona del mundo. No lo olvidemos.

Una subcampeona mundial, la rusa Yuliya Zarudneva, que tuvo claro cuál era la única forma de ganar a Marta: tirando a muerte. Se trataba de dejarla atrás o, al menos, de cortarle las alas, de desactivar esa quinta velocidad que tiene la palentina. No consiguió lo primero, pero sí lo segundo. Marta es más rápida al final, pero no pudo adelantar a su oponente. Zarudneva ha aprendido bien la lección de los Mundiales de Pekín. Se mostró extraordinariamente alegre tras su éxito, yo creo que, precisamente, porque había dejado atrás a Marta. Hubo momentos en que me pareció que la rusa iba aterrorizada, porque sentía a Marta tras ella, y Marta, en esas condiciones, es muy difícil de batir. La chica de la cinta rosa suma su cuarta medalla consecutiva en unos Europeos: bronce en Budapest 1998, oro en Múnich 2002 y en Gotemburgo 2006 (siempre en 5.000) y la plata de ahora en obstáculos. Como Marta no hay nadie más. Es una gran campeona, incluso cuando queda segunda.  

Y no mucho después de los obstáculos llegó el 1.500 metros. España recuperó la hegemonía continental gracias a Arturo Casado, brillantísimo vencedor, pero también merced al bronce de Manuel Olmedo (debió colocarse antes en puestos de despegue para el ataque) y de Reyes Estévez, un atleta incombustible. Casado corrió como un maestro y su recta final debería estudiarse en las escuelas de entrenadores. La imagen de Arturo desplegando toda su zancada, con las rodillas altas, suelto, con la mirada en la meta, imaginándose en lo más alto del podio, dejando atrás a todos... "Con elegancia africana", me dijo mi mujer, también periodista, que había ganado Arturo. Le robo la frase. Una imagen que será uno de los iconos del Europeo de Barcelona. 

Por cierto, no fueron los británicos los que impidieron el triplete español en el 1.500, sino el alemán Carsten Schlangen. Nunca ningún país ha conseguido colocar a sus tres atletas en lo más alto del podio en unos Europeos. Nosotros estuvimos cerca: oro, plata y cuarto puesto. Casado sucede en el trono a dos estrellas mundiales, una retirada y otra en brillante actividad: Fermín Cacho, campeón en Helsinki 2004, y Reyes Estévez, oro en Budapest 1998.

Una jornada fantástica

Noticias relacionadas

El fulgor de las medallas tiende a cegar todo lo demás, pero debemos abrir bien los ojos y ver. Por ejemplo, la seguridad de Ruth Beitia en la calificación de altura; el pase a la final de peso de Borja Vivas; la clasificación de José Luis Blanco y Eliseo Martín en obstáculos; la sensación de fortaleza que desprenden Natalia Rodríguez (marca del año) y Nuria Fernández en 1.500; el noveno puesto de Berta Castells en la final de martillo, en la que había una española por vez primera en la historia; el séptimo puesto de Mayte Martínez en 800 metros, impensable sólo hace quince días; la exhibición de Eusebio Cáceres en longitud, con récord europeo júnior... Y el quinto puesto de Jesús Ángel García Bragado en 50 km marcha, del que hablé en el post anterior.

Vivimos un viernes mágico y creo que la magia va a seguir hasta el domingo por la noche. El medallero español va a crecer, con toda seguridad. Y nuestra autoestima, también.