Marta, en la élite desde 1993
Marta Domínguez tiene trece medallas internacionales en categoría sénior entre Mundiales y Europeos, al aire libre, en pista cubierta y hasta en campo a través. Y estoy seguro de que en Barcelona la lista aumentará hasta las catorce. Pero hoy me gustaría recordar otros dos metales, logrados cuando era júnior, y, además, una actuación poco recordada, también en esa categoría.
Vamos con esta última. Marta integró el equipo español júnior que compitió en los Campeonatos del Mundo de cross de Amorebieta, que consiguió el quinto puesto. Ella fue décimo octava y primera española y sus compañeras de equipo fueron Nuria Fernández, Jacqueline Martín, Beatriz Ros, María Abel y Rocío Martínez. La palentina y las tres primeras citadas también estarán ahora en los Europeos de Barcelona. Nuria en 1.500, Jacqueline en 10.000 y Beatriz en maratón. Diecisiete años después de aquella competición, cuatro de las seis están al máximo nivel. Es un buen dato. Marta tenía entonces el pelo moreno, pero ya se lo recogía con su famosa cinta roja o rosada.
La primera medalla de Marta en una prueba internacional la ganó ese mismo año, en los Europeos júniors de San Sebastián, disputados en el estadio de Anoeta, que se inauguró para la ocasión. Marta fue campeona en
La otra medalla de Marta llegó al año siguiente, en los Mundiales júniors de Lisboa, también en el kilómetro y medio. Allí sólo subió al podio otro español, Carlos García, plata en los
Respecto a la entrevista publicada en AS: Marta se declara pretendiente al oro, pero cauta. Ella no suele echar las campanas al vuelo antes de las grandes competiciones, porque a sus muchísimas alegrías en el atletismo une también alguna que otra decepción (¡Ay, aquel obstáculo de Pekín 2008!) y sabe que subir a un podio es mucho más difícil de lo que parece desde la grada. Yo la veo favorita, pero no olvidemos que va a tener a su lado a toda una subcampeona mundial, la rusa Liliya Zarudneva, a la que sólo batió en Berlín en la recta final. Marta quiere ganar de nuevo, pero la rusa también tiene sus armas. Marta es cauta. Seámoslo nosotros también.
