El mitin tormentoso de Madrid y más historias del Europeo

Ángel Cruz
Redacción de AS
Actualizado a
El mitin tormentoso de Madrid y más historias del Europeo

En primer lugar, mi reconocimiento para los centenares de espectadores que aguantaron la reunión de Madrid en el Polideportivo de Moratalaz hasta más de las 23:30, con frío, con los asientos llenos de agua, con nula información sobre tiempos de paso y marcas en carreras, porque todo había fallado a causa de una feroz tormenta. Ellos no fallaron. Quizá seamos pocos, pero somos fieles. También mi reconocimiento a la inmensa mayoría de los atletas, que se dejaron la piel en condiciones extremadamente malas, sabiendo que sus registros manuales sólo iban a servir como un apéndice estadístico sin demasiado valor. Y mi comprensión para aquellos que optaron por no competir, por no arriesgarse a una lesión a 23 días del inicio de los Europeos de Barcelona.

La 'Madre de todas las Tormentas' se llevó por delante la reunión madrileña, que tenía un nivel medio de participación realmente notable. Los periodistas tuvimos que desmontar los ordenadores, porque el aguacero amenazaba con hacerlos aptos sólo para chatarra. Algunos se refugiaron bajo los pupitres de prensa, otros en el edificio de las piscinas adyacentes. Los atletas veían como todo se retrasaba más de una hora. Las pruebas terminaron finalmente con una hora y 35 minutos de retraso. Sí, fue un caos.Pero también hay que rescatar algunas cosas. Lo mejor, la altura. La estadounidense Chaunte Howard-Lowe saltó dos metros y no falló por mucho los 2,02: una proeza. La atleta ya fue subcampeona mundial al aire libre en Helsinki 2005 y bronce en pista cubierta en Doha 2010, tras Ruth Beitia, aunque sólo séptima en Berlín 2009. Tiene un par de curiosas peculiaridades. Primera: es la atleta negra que más ha saltado en la historia en altura (2,05, este año), desbancando a la cubana Silvia Costa (2,04 en la Copa del Mundo de Barcelona 1989). Segunda: es la que mejor combina la altura y la longitud, en la que este año ha llegado a 6,90, sexta marca de la temporada en el momento de escribir este post. Impresionante.

También hubo otras cosas buenas, a pesar de la inclemencia del tiempo: la propia Ruth en altura (1,92); los triunfos de Frank Casañas en disco (65,11) y de Natalia Rodríguez en 1.500 (4:06.7); los 2:02.1 de Elian Periz en 800 y, sobre todo, esta carrera masculina, donde Olmedo hizo 1:45.4 y Kevin López, Álvaro Rodríguez y Arturo Casado 1:45.8. ¡Lástima de cronometraje manual! Por cierto, que el encargadado de la ambientación musical puso al buen tiempo buena cara, nunca mejor dicho, y cuando las competiciones se reanudaron nos animó con 'Cantando bajo la lluvia'. Luego siguió con una selección de ritmos africanos durante las pruebas (¿será por el Mundial de fútbol de Suráfrica y en apoyo de La Roja?) y cuando acabó el mitin, cerca de la media noche, nos despidió con 'Nessun Dorma' ('Que nadie duerma'), una de las arias más famosas de la ópera, interpretada magistralmente por Pavarotti y se puede escuchar en la película de Amenábar 'Mar Adentro'.

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Tia Hellebaut. Vamos con la vencedora de hace cuatro años en Gotemburgo, la belga Tia Hellebaut, al hilo de que compitió en Madrid en el tormentoso viernes 2. Hellebaut, además de extraordinaria saltadora de altura (2,05 de marca personal, registro con el que alcanzó el oro en olímpico en Pekín 2008) es también una espléndida competidora en pruebas combinadas, con marcas de 6.201 en heptatlón y de 4.877 en pentatlón 'indoor', en el que fue campeona del mundo en Valencia 2008. En los Europeos de Gotemburgo 2006 venció con 2,03, un récord de los Campeonatos que seguro que caerá en Barcelona 2010. Tia tiene fama de 'cerebrito', es graduada en Química y habla francés, inglés y alemán, además de flamenco, su idioma natal. Es la única atleta de élite que salta con gafas, porque una infección ocular le obligó a renunciar a las lentillas en 2005. Tras vencer en Pekín se retiró, fue madre de una niña, a la que llamó Lotte, el 9 de julio del año pasado, y en Moratalaz reaparecía tras su maternidad. Ruth Beitia la tiene por su amiga y Blanka Vlasic la 'odia'... y no sé si cordialmente.

Fatima Whitbread. La británica se proclamó campeona europea de jabalina en Stuttgart 1986 con 76,32 metros... después de haber batido el récord mundial en la calificación. Eran exactamente las 9:19 de una mañana extraordinariamente fría en el Neckar Stadium y éramos muy pocos los que estábamos allí, viendo las pruebas. Se pedían 62 metros para pasar a la final, pero Fatima llegó a 77,44. Uno de los récords más tempraneros de la historia, seguro. Fatima tenía una vida muy interesante. Era hija de grecochipriotas exiliados en Gran Bretaña, que la dieron en adopción. La acogió Margaret Whitbread, una lanzadora de jabalina. Posteriormente se convirtió en entrenadora, hizo que su hija adoptiva se enamorase de la prueba y la llevó al título europeo y a la plusmarca mundial. Si Hollywood lo supiera podría hacer una película.