Fuerte seísmo en Londres

Tomás de Cos
Wimbledon rozó la tragedia ayer. Su gran campeón de los últimos años y defensor del título pasó 'las de caín' para evitar ser derrotado en la primera ronda del torneo ante el colombiano Alejandro Falla. Un resultado que hubiera sido más justo por lo mostrado por ambos tenistas en la Centre Court del All England Club.
Federer se tambaleó y el vestuario se paralizó como relata hoy Alejandro Delmás en su crónica en AS. El suizo fue incapaz de mostrar un mínimo de consistencia y se atrapó como nunca, encadenando errores no forzados con todos los golpes y en todas las zonas de la cancha. Con una movilidad y una apatía desconocidas en él. Sin encadenar más de cinco puntos consecutivos bien jugados. “Debería haber perdido. Fui muy afortunado”, comentó después. O resetea ya su cabeza o la ansiedad le impedirá disputar la final. La cuota de fortuna la ha agotado en el primer día.
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Alejandro Falla fue muy superior y más estable durante los cuatro primeros sets, pero tampoco puede salir airoso del duelo. No se puede perdonar de la manera en la que lo hizo, un pensamiento que a buen seguro ahora martillea su cerebro. Y es necesario que lo haga intensamente para que aprenda la lección. Tuvo al campeón contra las cuerdas y lo dejó vivo. Se acabó dejando llevar por el conformismo y el cansancio. Flaco favor le hará quien intente hacerle sentirse como un héroe.
Hoy arranca Nadal frente al japonés Nishikori (directo en AS.com), al que ya superó en tres sets en la edición 2008 de Queen’s. Su estado de forma y su fortaleza mental, convierten al balear en el gran favorito para llevarse el título. Vuelve a ser el mejor de forma incontestable: por piernas, precisión y cabeza. Y tiene clavado en el pecho el recuerdo de su título no defendido en Londres por la maldita e inoportuna lesión de 2009.