Radiografía de los Patriots sin Welker

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No hay ningún equipo en la NFL actual que levante tantas pasiones como los New England Patriots. La mayoría lo considera el equipo más odioso y una minoría fiel los defiende hasta la saciedad. Su trayectoria en la última década, el uso de su imagen como paradigma del espíritu estadounidense tras los atentados de las Torres Gemelas, el carácter de un entrenador que, junto a Shula o Lombardi, forma parte del olimpo de todos los tiempos, pero a la vez es capaz de emplear cualquier método, legal o no, para ganar, y el protagonismo de algunas de sus estrellas han provocado que no sean indiferentes a nadie. Posiblemente sea uno de los equipos más conocidos, en todas sus posiciones, por todos los aficionados.

Por el motivo que sea, siempre son noticia. En estos play-off partían como la única alternativa seria ante el esperado duelo Colts-Chargers en la final de la Americana. Pero la lesión de Welker parece haber derrumbado el castillo de naipes de Belichick.

En realidad los Patriots de 2009 se han movido siempre en el alambre. Al principio los problemas fueron defensivos. En las primeras jornadas los ataques contrarios se paseaban ante una unidad muy novata y poco compenetrada. Después se lesionó Fred Taylor y volvieron a aparecer los problemas para imponer un juego de carrera dominante. Más tarde comenzó a ser evidente la falta de forma de Tom Brady y Randy Moss. Cuando todo parecía haber encajado llegaron los Colts que, tras el polémico cuarto y dos, hicieron emerger todos los problemas simultáneamente. Desde entonces en cada partido ha aflorado alguno de los contratiempos ya nombrados. Belichick tapaba un agujero pero veía como se le abría otro casi de inmediato. En realidad los de Boston deben gran parte de su clasificación a la tremenda temporada de Wes Welker, el único receptor de confianza de Brady y un retornador que aseguraba estupendas posiciones de campo.


Radiografía de los Patriots sin Welker

Resulta curioso analizar la evolución que ha sufrido Brady. En sus primeros años era un pasador al que le encantaba repartir juego entre muchos receptores. Y no le importaba su nombre. Troy Brown, Deion Branch, David Givens, Daniel Graham (TE)… hubieran sido terceros o cuartos receptores en la mayoría de los equipos, pero se convertían en un enjambre de abejas volviendo locas a las secundarias rivales gracias al plan de juego de Belichick y a la genialidad de Brady. Salvando las distancias eran WR con un perfil muy parecido al de Welker: pequeños, rápidos en las rutas cortas, con manos muy seguras y muy inteligentes. Todo eso cambió tras la temporada 2006. Los Patriots tuvieron a Jabar Gaffney y Reche Caldwell (el endemoniado) como principales receptores y Brady no consiguió compenetrarse nunca con ellos. Ahí apareció una nueva faceta del QB: si no consigue una afinidad rápida con un receptor, lo ignora de inmediato. Cuando los Patriots fueron eliminados por los Colts, Brady exigió receptores de calidad. New England comenzó la siguiente temporada, la casi perfecta, con Moss y Stallworth como principales, pero el segundo nunca fue del gusto de Brady y Welker terminó por convertirse en el jugador más buscado.

Porque con los años Belichick le fue dando más libertad a Brady. Como el entrenador ha comentado en diversas ocasiones, la mayoría de sus jugadas de pase no parten de un pase primario sino de varias opciones sin preferencia. Brady descarta un par de ellas al ver la formación rival y luego elige entre las restantes sobre la marcha. En mi opinión el QB comenzó siendo un gran ejecutor, obediente y eficiente, que veía rutas y no jugadores; después, en su mejor momento, demostró una increíble capacidad para leer defensas y elegir el pase más dañino; ahora prefiere asegurar el completo buscando a sus receptores favoritos aunque haya otros mejor situados. Eso ha provocado que este año haya sido interceptado por jugadores de secundaría que hubiera visto sin problemas en su segunda etapa. También ha perdido la facilidad para encontrar receptores de sus primeros años. Tal vez ahora se tiren de los pelos por no haber confiado más en Joey Galloway. Estoy convencido de que fue Brady el que pidió su despido tras un partido en el que se le cayeron varios balones. Por todo esto fue deprimente ver la cara de Brady el domingo mientras veía a Welker en el suelo. Sufrió un bajón moral tremendo que incluso le llevó a no querer hablar tras el partido. ¿A quién le iba a pasar ahora?

Así que Belichick tiene un trabajo ingente esta semana. Necesita recuperar la moral de su QB, conseguir que Julian Edelman supla a su receptor lesionado y convencer a Brady de que vuelva a los orígenes y busque pases sencillos entre todos sus receptores, se llamen como se llamen. Randy Moss volverá a sufrir una doble cobertura permanente y los Ravens, a pesar de la debilidad de su secundaria, saben que el QB rival va a tener una tendencia subconsciente a buscar a Moss, así que se centrarán en él y volverán loco a Brady (que con sus distintas lesiones no tendrá fácil ser preciso en el pase profundo) si Belichick no le convence de que reparta el juego.


Radiografía de los Patriots sin Welker

Moss es otro problema. Desde los primeros partidos he insistido en que ya no es el de antes. Tras la victoria sobre los Panthers se habló de una falta de motivación pero, en mi opinión, el problema real es el paso de los años. Sólo conserva la rapidez en los primeros drives, enseguida pierde la posición frente a la cobertura y demasiadas veces necesita ir a la banda a oxigenarse. Moss debe reconvertirse como lo hizo Rice en su momento y esta postemporada tal vez sea el momento de empezar. Creo que Belichick podría usarlo en rutas más cortas que eviten el error de su QB y en abrir huecos a sus compañeros.

Los mejores Patriots de la historia fueron los que ganaron la Super Bowl a los Eagles. Entonces eran capaces de culminar drives completos sin una jugada de pase y, en el siguiente, continuar con uno sin una jugada de carrera. Pero para ello contaban con Corey Dillon, uno de los mejores corredores olvidados de la historia. Ahora el backfield de los Patriots es muy numeroso pero le falta un jugador auténticamente dominante. Fred Taylor podría haberlo sido pero, por enésima vez, se lesionó. Maroney parece haber entrado en desgracia definitivamente; llegó como corredor del futuro pero, a pesar del aguante de Belichick, nunca se ha adaptado a la NFL. En su época universitaria tuvo mucho éxito con su paciencia para esperar huecos, pero la rapidez de la NFL convierte ese segundo de espera en un placaje para pérdida de yardas. Faulk demasiado hace con seguir siendo útil después de tantos años, Sammy Morris (por viejo) y Green-Ellis (por novato) tampoco pueden cargar con el peso de la carrera. Belichick sabe que para que le funcione un plan de juego con pases cortos necesitará mucho apoyo terrestre, así que su única esperanza es que Fred Taylor tire de casta y experiencia para cargarse el equipo en la espalda y quitarle presión a Brady.


Radiografía de los Patriots sin Welker

Por último, la defensa ya no es el sostén sobre el que Belichick pueda cimentar a su equipo. Hasta el año pasado contaba con Rodney Harrison en secundaria, Bruschi o Vrabel entre los linebackers y Seymour en la línea. Los tres primeros estaban más que amortizados y el cuarto ya era demasiado caro. (Como curiosidad, Vrabel tiene un récord casi imposible de superar. En su carrera tuvo nueve recepciones y todas fueron para touchdown).

Belichick quiso crear una nueva defensa alrededor de Jerod Mayo pero la sensación final es desoladora. La secundaria se ve desbordada frente a equipos pasadores y, con la falta de veteranos que controlen la situación, el problema se extiende a los LB, que buscar apoyar a la secundaria y terminan por abrir tremendos huecos en la línea. Esta temporada, cuando la defensa se ha desmoronado no ha habido solución. Terminan por ser desbordados tanto con el pase como en la carrera y no parece haber nadie capaz de devolver la tranquilidad dentro del campo. Belichick los reúne y arenga, pero no hay un verdadero líder que sea su referente con el juego en marcha. Mientras controla la situación, y es capaz de imponer el plan establecido, la defensa parece dominante pero, tras el primer traspié, el castillo de naipes se derrumba irremediablemente. Belichick esta temporada no podrá ganar ningún partido de postemporada gracias a su defensa.

Por último, el equipo echará de menos los retornos de Welker. Durante la temporada regular, una de las mejores armas de los Patriots ha sido su facilidad para conseguir buenas posiciones ofensivas y provocar que el rival comience su ataque desde muy lejos. Lo segundo seguirá igual, pero Brady tendrá, desde ahora, mucho más campo por delante.

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Este es el panorama de un equipo que hace una semana aspiraba a todo y hoy, salvo sorpresa, sólo contará con su espíritu indomable frente a equipos que, libra por libra, son mucho mejores. Así de importante ha sido la lesión de Welker.

mtovarnfl@yahoo.es