Vallecas, Masai, Marta y Nuria
Lo dijo Moses Masai en la rueda de prensa anterior a la San Silvestre Vallecana: "Quien empieza corriendo rápido, termina corriendo rápido". Era su respuesta a la pregunta de qué táctica iba a seguir. Lo cierto es que casi nadie firmaría esa declaración de principios, pero a él le fue de maravilla. Salió rápido, acabó rápido y ganó. Un inciso que nada tiene que ver con la San Silvestre, ni con el fondo, sino con la velocidad. Asistí una vez a la conferencia de Tom Téllez, el entrenador de Carl Lewis, y nos dio la clave de cuál era el secreto de sus 19.75: "Hay que correr a tope la curva y luego seguir a tope en la recta". Yo creo que se estaba riendo de nosotros, pero, sin embargo (vuelvo a la San Silvestre) no creo que Masai hiciera lo mismo el día anterior a la carrera vallecana: explicaba en pocas palabras la filosofía de los corredores de las altiplanicies. Salir a toda pastilla y quien pueda ir detrás, que vaya.
A Maisai le pregundatmos en esa misma rueda de prensa, que fue muy divertida, si conocía a los atletas españoles con quienes se iba a jugar la victoria: Chema Martínez y Alemayehu Bezabeh. Antes de que contestase, Chema, que estaba a su lado, le arrebató el micrófono, literalmente, y dijo: "No os engañéis; estos no conocen a nadie. Sólo te hablan cuando les ganas una vez. Entonces se dan cuenta de que existes. Antes no te hacen ni caso". Luego Masai puso cara de no entender nada, aunque se le tradujo al ingles, y dijo que todos los españoles eran muy buenos.
Moses ganó de cabo a rabo y la carrera fue muy bonita. Yo confieso que disfruté, sobre todo, con la zancada elegante de Bezabeh y con el coraje de Sergio Sánchez y de Jesús España. Ver correr a Alemayehu es un placer, aunque en el último día del año le ganase Masai, un hombre bastante más tosco, pero tremendamente eficaz.
El keniano tiene 12:50.55 en 5.000 metros (Berlín, 1 de junio de 2008, el día de su vigésimo segundo aniversario) y 26:49.20 (Bruselas, 14 de septiembre de ese mismo año). En los Juegos Olímpicos de Pekín fue cuarto y medalla de bronce en los Mundiales de Berlín. Vamos, que no es ningún drama perder con un atleta así, que corre como una máquina, al que no le importan ni conoce a sus rivales, que mira siempre adelante, hacia la línea de meta, y al que le tiene sin cuidado si al final hay cuestas o no, si le tiran espuma a la cara o no... África en estado puro. Calidad innata.
Entre las chicas, la victoria de Vivian Cheruiyot ya la anunció (casi) Marta Domínguez en esa rueda de prensa que os comento. "Ella es la favorita; las africanas siempre están bien y nunca fallan". Marta no está bien ahora, como ella misma dijo, pero eso no debe preocuparnos. Va de fiesta en fiesta, entre ellas la Gala de AS. Nos regaló su presencia y se lo agradecemos infinitamente. Fue un honor y un placer para nosotros tenerla en el Palacio de Congresos. Marta prepara los Europeos de Barcelona y ya sabemos que la chica de la cinta rosa donde pone el ojo pone la bala. Esa es la guerra que va a ganar. Lo demás son batallitas sin mayor importancia..
No puedo olvidarme, ni quiero, de Rosa Morató. Récord español de 10 kilómetros en ruta en la San Silvestre de Barcelona. Presagio de buenas cosas. Ya sabéis los que seguís este blog que admiro profundamente a Rosa y que espero de ella grandes cosas este verano.
Y volviendo a Vallecas. Espléndida la participación, con unas 30.000 personas corriendo, entre populares y profesionales, a pesar del frío y, a veces, de la lluvia. Muchos iban simplemente a divertirse, pero esos muchos se interesaron inmediatamente por quién había ganado y les buscaron para hacerse unas fotos con ellos. El atletismo necesita expandirse y la San Silvestre contribuye a hacerlo.
Atención a la carrera de Nuria Fernández, prodigiosa para una chica de 1.500 y 3.000 metros, que se desenvolvió muy bien en los 10 kilómetros. Nuria está cargando las pilas y este verano vamos a disfrutar viéndola correr. No va a hacer pista cubierta, porque su objetivo son los Europeos de Barcelona. "Me cuesta tener la cabeza en una sola cosa, como para tenerla en dos", me dijo con el gracejo que la caracteriza. Por cierto, me cuenta que su hija, Candela, de dos años, se resiste a correr. Todo llegará, Nuria.
