Paquillo y el presunto dopaje
Paquillo Fernández, mi admirado Paquillo, ha visto entrar en su casa de Guadix a la Guardia Civil para buscar por los cajones medicamentos prohibidos. Según la Benemérita, los han encontrado; según el marchador, no. Cada uno puede creer a quien quiera. Yo estoy a la espera, pero me cuesta pensar que la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil (UCO), un cuerpo de élite, vaya de farol. No voy a explicar la noticia; ya la tenéis reflajeda en nuestro diario de papel y en as.com. Voy más allá...
Sea culpable o inocente Paquillo, la sospecha ya no se la quitará nunca nadie de encima. Sea inocente o culpable, el número de sospechosos crece por momentos. Paquillo está implicado en un turbio asunto de dopaje y antes que él cayeron, este mismo año, Yesenia Centeno y Josephine Onyia. Demasiados internacionales en una lista perteneciente al lado oscuro del atletismo. Yo confieso que en tiempos creía en la bondad generalizada, en que los culpables eran unos pocos, en que la limpieza era abrumadora. Comienzo a tener dudas. Mi punto de inflexión se sitúa en el control positivo de Alberto García, por EPO.¡Quién no se acuerda! Entonces se me acabó la edad de la inocencia; lo confieso. Desde entonces me he vuelto más desconfiado. Siempre deseo que esa desconfianza me abandone. Pero la verdad es que hay pocos motivos para el optimismo.
Más impresionante que lo de Paquillo (todavía inocente) me parece lo del ciclista paralímpico. ¡Hasta ahí hemos llegado! Eso sí que es un récord truculento.
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Lo siento por Paquillo, que siempre me ha parecido un atleta ejemplar. Me gustaría pensar que todo es un error, pero... Si había productos dopantes en su casa, se me caerá otro ídolo. ¿Cómo explicará el hecho? Intento hablar con él, pero su teléfono no devuelve llamadas ni mensajes.
Haré lo que hago en estos casos: ponerme el DVD de 'Carros de Fuego', la película que da nombre a este blog, volver a la edad de la inocencia, a los atletas que no cobraban, o que cobraban poco. Cada vez que hay un caso sonado de dopaje o de presunto dopaje, recurro a las imágenes de los velocistas de los Juegos de París 1924: Harold Abrahams, Erik Liddell, Chalie Paddock... Lo malo es que el DVD se me está estropeando, de tanto utilizarlo...
