Las víctimas de Bolt y otros derrotados

Ángel Cruz
Redacción de AS
Actualizado a



Me vais a permitir que en vez de escribir hoy sobre el verdugo (Usain Bolt) escriba sobre sus víctimas. Quede claro que lo de verdugo no tiene aspecto peyorativo ninguno, sino todo lo contrario. Y lo de víctimas, lo mismo. Sucede que ya es difícil decir algo nuevo sobre el jamaicano. Los adjetivos se han acabado. Pienso que un atleta es tan grande por sus éxitos como por los méritos de los oponentes a quienes derrota. Y, en este caso, Bolt tiene secundarios de relumbrón, a los que oscurece. Le llaman El Relámpago; no lo olvidemos.

Las víctimas de Bolt y otros derrotados

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Vamos con las víctimas. En 100 metros derrotó nada menos que al estadounidense Tyson Gay, campeón mundial dos años antes, en Osaka. El velocista de Lexington batió el récord estadounidense con 9.71. Nadie había perdido en la historia con una marca similar. Me acordé inmediatamente de varios atletas que también son ilustres derrotados históricos. Por ejemplo, de Carl Lewis. En los Mundiales de Tokio 1991 saltó 8,91 en longitud (viento a favor de 2,9) y fue segundo, porque Mike Powell aterrizó a 8,95, récord mundial. “Nunca pensé que perdería saltando más que Bob Beamon”, dijo el Hijo del Viento. Y me acordé también del namibio Frankie Fredericks, uno de mis velocistas de referencia. En los Juegos Olímpicos de Atlanta terminó en un tiempo impresionante de 19.68, pero no le hizo caso nadie. ¿Motivos? Ya lo sabéis: Michael Johnson había ganado con 19.32. Las de Lewis y Fredericks fueron calificadaspor los que estábamos allí como derrotas dulces, pero seguro que para ellos fueron las más amargas de su vida. Asíde duras son las cosas.

Me vienen a la memoria otros dos grandes derrotados. Por ejemplo, Bernard Lagat, entonces keniano y ahora estadounidense, fue segundo en el Memorial Ivo van Damme de Bruselas de 2001 con 3:26.34, y le ganó Hicham El Guerrouj con 3:26.12. O Sammy Korir, que hizo 2h 04:56 en el maratón de Berlín de 2003 y sin embargo cedió ante su compatriota Paul Tergat, que ganó con un segundo menos, al sprint, plusmarca mundial en aquellos instantes. También en los 200 metros de Berlín hubo derrotados de lujo. El panameño Alonso Edwards corrió más rápido que nunca en su vida, hizo récord centroamericano con 19.81… pero nadie se acordará de él, salvo los que somos más aficionados al atletismo. Ni de los otros tres atletas que bajaron de 20 segundos. Ellos son las víctimas, y caerán injustamente en el olvido. Siempre se recordará, sin embargo, al verdugo: un marciano llamado Usain Bolt. Le tendremos para siempre en nuestras retinas, en nuestro corazón, en nuestra mente… en todos sitios. Pero dejemos un hueco para sus víctimas, porque ellas también engrandecen a un gran campeón.


Y engrandecen a nuestro deporte. Nosotros, por cierto, también las tenemos brillantes. Fermín Cacho hizo 3:28.95 en 1.500 metros en Zúrich 1997, vigente récord europeo, y perdió ante Hicham El Guerrouj (3:28.91) y Reyes Estévez tiene como marca personal 3.30.57, registro con el que fue tercero en los Mundiales de Sevilla, tras El Guerrouj (3:27.65) y el keniano John Ngeny (3:28.73).
Verdugos y víctimas. A veces éstas tienen más brillantez que algunos campeones.
Hasta el próximo post, que será casi inmediato, una vez que Berlín haya echado el cierre.