Sobre las SBK frente a MotoGP

El pasado fin de semana arrancó la competición con el otro Mundial, el de las Superbikes. Fue en Australia, a unas horas intempestivas para los que vivimos en España y servidor fue de los que trasnochó para ver ambas carreras. Estuvieron bien, con un final apretado en la primera manga y otro menos emocionante en la segunda. Las dos horas y media que hubo entre una y otra me sirvieron para reflexionar sobre algunas inquietudes que tengo hace tiempo a propósito del enfrentamiento que algunos quieren ver entre este campeonato para motos derivadas de la serie y el de MotoGP (prototipos). Por fortuna, son complementarios, pero si tengo que elegir uno, me decanto indudablemente por el de MotoGP. Me explico...

Me gustó ver en Phillip Island a Haga colocarse como primer líder de la temporada y, sobre todo, adaptarse tan rápido a la Ducati. Un nipón venciendo al manillar de la 1098R, tecnología italiana, tiene morbo. ¡Cómo le debe picar eso a los cuadriculados responsables de las marcas niponas! La primera vez que se dio una circunstancia así, o al menos que yo recuerde, fue en 1994, cuando Kazuto Sakata fichó por Aprilia y ganó ese título de 125cc y el de 1998. Tetsuya Harada hizo lo mismo, pero en 250cc, aunque él no llegó a ganar nunca el título con la casa de Noale. Por cierto, os dais cuenta de lo que molan los nombres japoneses: Kazuto, Tetsuya, Haruchika (Aoki), Tadahiko (Taira), Makoto (Tamada), Noriyuki (Haga), Youichi (Ui), etc.
Volviendo a Haga, jamás olvidaré la primera y única vez que conversé con él. Fue en el circuito Ricardo Tormo de Cheste, en la pretemporada de 2001, la de su desembarco en la clase reina, entonces 500cc. “Espero quedar campeón este año. Nadie ha podido hacerlo en su primera temporada, pero yo sí que puedo porque tengo todo lo necesario para conseguirlo. Soy un piloto muy agresivo y, cuando creo que llega el momento de hacer un adelantamiento, hago lo que sea para conseguirlo”, me dijo el entonces piloto del Red Bull Yamaha, más chulo que un ocho. Pues bien, aquella temporada terminó 14º, con un cuarto como mejor resultado. Y en 2003 volvió a ser 14º, con Aprilia. Sus prometedoras palabras cayeron en saco roto y tuvo que ser en las SBK donde viviera días de gloria, algo que ha sucedido con otros muchos pilotos fracasados en 500/MotoGP.
Os acordáis de Neil Hodgson, campeón de SBK en 2003 con Ducati, como compañero de Xaus, que acabó subcampeón. Pues al año siguiente dio el salto a MotoGP, lo mismo que Xaus, y ambos fracasaron. Hay más campeones que dieron el salto al MUNDIAL, con mayúsculas, procedentes de las SBK y que fracasaron en mayor o menor medida: Bayliss, Toseland, Edwards, Corser, Fogarty, Kocinski, Russell, Merkel y Roche. En esta lista, más Hodgson, están todos los campeones de SBK que han militado en la clase reina y, de todos ellos, sólo Bayliss y Kocinski han sido capaces de ganar alguna carrera…
A la inversa la historia es muy distinta. Son muchos los pilotos que no han triunfado en 500/MotoGP y sí lo han hecho y lo hacen en Superbikes. Los casos más recientes son los de Checa y Biaggi, que aburridos buscaron nuevos horizontes entre las motos de serie que les han permitido volver a ser competitivos y luchar por un título. Y no hace falta remontarse mucho en el tiempo para comprobar que lo que digo es cierto. Ha habido un ejemplo este mismo fin de semana pasado en Phillip Island con el debut de Ben Spies en las filas de Yamaha. El estadounidense debutó la pasada temporada en MotoGP como sustituto de Capirossi en Donington Park, donde fue 14º. Sin embargo, su primera aparición en las SBK se saldó con la Superpole y la victoria en la segunda manga con más de un segundo de ventaja sobre Haga, el gran favorito al título. Spies es el protegido de nuestro KEVIN SCHWANTZ, así que ya sabéis con quién voy yo este año.

Dicho todo esto, no negaré jamás los valores que tienen las Superbikes, como los finales apretados de carrera que depara con frecuencia; el menor peso de la electrónica, aunque también existe; los trallazos de sus mecánicas, la variedad multimarca de la parrilla, con siete este año (Ducati, Aprilia, BMW, Honda, Yamaha, Suzuki y Kawasaki), el menor politiqueo imperante en el paddock y el desafío que supone encontrar al primer piloto español capaz de ganar este título. Pero MotoGP es MotoGP. Es un Madrid-Barça en fútbol. Un Lakers-Celtics en la NBA. Un mano a mano entre José Tomás y Ponce en los toros… Un polvazo con la actriz de tus sueños, o casi, porque si se trata de Sharon Stone igual me perdería unas vueltas… Sí, la Stone, es que me van maduras. ¿Qué pasa?

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Eso no quita para que sea crítico con las mejoras a realizar en MotoGP en beneficio de un mayor espectáculo (guerra al control de tracción), pero también tengo muy claro que una buena carrera de la clase reina, con pelea al estilo Laguna Seca, es incomparable con ninguna otra cosa. Y cuando hablo de MotoGP, como marca, incluyo también las categorías de 125cc y 250cc, en las que la emoción y el espectáculo son sus grandes señas de identidad.
Moraleja: Las SBK y las MotoGP son complementarias, así que disfrutemos de todas las carreras posibles y que las que vimos en Australia, más las que veremos en Qatar (14 de marzo) y Valencia (5 de abril), nos sirvan de aperitivo hasta el arranque del GRAN ESPECTÁCULO que es MotoGP. Será el 12 de abril, en Qatar. Ya queda menos y, además, esta semana tenemos test de pretemporada precisamente en Losail para quitarnos el mono. ¡A disfrutarlo!