La víspera de Motegi y los abucheos contra Pedrosa

¡¡¡Hola a tod@s!!!
Van a dar las dos de la madrugada del ya martes 23 de septiembre cuando escribo este nuevo post. Tenía previsto hacerlo durante el vuelo de Madrid a Frankfurt, la escala que haré antes de volar hacia Tokio, pero las horas previas al viaje de Japón cada año me alteran algo el sueño. El consuelo es que, con tanta hora de viaje por delante, podré recuperar el sueño perdido en el avión. Además, soy todo un especialista en quedarme sopa antes incluso de despegar.
Habrá quién se pregunte qué tiene Japón y no otro escenario de gran premio para que cada año me pase lo mismo la noche previa al viaje. No lo sé con exactitud, pero lo único que tengo claro es que no me acoplo al país del sol naciente y, cada vez que llego, estoy deseando salir cuanto antes. Quizá sea una herencia por lo canutas que lo pasé cuando me fui allí a ponerle la camiseta Beckham nada más fichar por el Real Madrid procedente del Manchester United, pero eso es otra historia…
Yo procuro siempre pensar en positivo y en este caso lo hago imaginando lo emocionante que será ver in situ a Valentino Rossi conquistar su octava corona mundial, la sexta en la clase reina. Con un tercer puesto le vale, independientemente de que Stoner gané la carrera de Motegi. Cuando se produzca, podré decir con orgullo que habré estado en el circuito en siete de sus ocho coronaciones, porque llegué al Mundial en Suráfrica 99 y, a la siguiente cita (Río), él logró su título de 250cc. Le entrevisté para el periódico el día antes de conseguirlo y recuerdo bien que me dijo que al año siguiente daría el salto a 250cc. También me acuerdo que la charla fue sin necesidad de mediar con ningún jefe de prensa, sino dirigiéndome directamente a él. Según se la pedí, me la concedió. Al año siguiente, cuando ya era piloto de 500cc, me presenté ante él en la primera carrera de la temporada, la de Suráfrica, para decirle que me llamaba Mela Chércoles y que iba a cubrir la información de toda la temporada para el AS. Me dejó a cuadros cuando me contestó: “Me acuerdo perfectamente de ti. Me entrevistaste el año pasado en Brasil el día antes de proclamare campeón de 250. Nos vemos por aquí entonces. Yo tenía 24 años y él sólo 20, pero ya era un profesional en toda regla…
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El titular de este texto habla también de los abucheos contra Pedrosa. Ocurrieron en Indianápolis y quiero que conozcáis mi opinión a través de la columna que esta semana escribo en Solo Moto, revista en la que colaboro:

Los abucheos de Indianápolis
No sé si se percibió por televisión, pero los presentes en Indianápolis sí que oímos los abucheos del público contra Dani Pedrosa en el momento de la presentación de la parrilla de MotoGP. La situación, aunque novedosa, tuvo un precedente el jueves, cuando varios pilotos de la clase reina pasaron por un escenario para contestar cara a cara las preguntas del numeroso y bullicioso público estadounidense asistente al acto. En el deporte siempre se ha dicho que el público es soberano, porque para algo paga una entrada que, en algunos casos, supone un importante esfuerzo económico y aunque el motociclismo, afortunadamente, es muy diferente al fútbol, porque las escuderías no son clubes con una importante masa social detrás, sí que se deberían guardar cuando menos las apariencias. La mujer del césar, además de serlo, tiene que parecerlo, y eso es algo que nunca han entendido ni preocupado en el planeta Pedrosa.
Está claro que los abucheos del público estadounidense contra el catalán son consecuencia de lo despechado, ninguneado y marginado que se siente Nicky Hayden en el box del Repsol Honda, y la nula posibilidad de que él también pudiera cambiar sus Michelin por los Bridgestone es la gota que ha colmado el vaso ante el gran público. No debe ser más que una anécdota, pero ese “ruido” del que habla Dani en esta entrevista son las opiniones contrariadas entre los periodistas que han provocado los privilegios que él tiene y a los que otros no tienen acceso.
“No sé por qué determinada gente opina y por qué dice ciertas cosas. Quiero decir que no es importante la opinión que puedan tener algunas personas. Y esas son a veces las personas que más ruido hacen”, asegura el tricampeón, tirando la piedra y escondiendo la mano. Esas personas son los periodistas a los que nos pagan nuestras empresas por contar cuanto acontece en el Mundial y, como en el caso de esta revista con cierta regularidad, adelantarnos a los acontecimientos. La última vez fue asegurando antes que nadie que Pedrosa tendría Bridgestone, aunque esto molestó mucho menos que cuando Solo Moto (también AS) adelantó en mayo de 2005 que Dani iba a abandonar a Telefónica para subir a MotoGP de la mano de Repsol. Nos llamaron locos, pero resultó cierto, como de costumbre. Y todo esto lo suscribe alguien que piensa que el tricampeón ha acertado con el cambio de gomas y al que no le molestó que nos intentaran vender la burra de que la decisión la había tomado Repsol y no el piloto. Servidor ya está acostumbrado al método Pedrosa, ocultista, incluso a veces cínico, lo que no impide que siga opinando con absoluta libertad y haciendo todo el ruido que estime oportuno. Por eso insisto, la mujer del césar no tiene sólo que serlo, sino también parecerlo, o de lo contrario, los anecdóticos abucheos de Indianápolis pueden repetirse en más sitios.
