Kevin Schwantz os saluda

Mela Chércoles
Mela Chércoles nació en Madrid en 1975 y accedió a AS en 1996. Es enviado especial a los GGPP de Motociclismo desde 1999. Colaborador de la SER. Licenciado en Periodismo por el CEES, en la actualidad UEM. También ha cubierto el Dakar en 2004, la información del Real Madrid y la Selección Española de fútbol.
Actualizado a

Mela_uno

Kevin Schwantz os saluda

Lo prometido es deuda aunque, en este caso, más que saldar una deuda resultó todo un placer poder mostrarle al genuino Kevin Schwantz este BOX34 que lleva su mítico dorsal en señal de homenaje a él. Ocurrió en Assen, donde realmente no esperaba encontrarle. Tenía la intuición de que nos íbamos a encontrar en Donington Park, la semana anterior, motivada su presencia por el debut de su ahijado Ben Spies.

El Pajarito no fue a Inglaterra y retrasó su presencia para la Catedral, donde finalmente no corrió el marine Spies, con buen criterio. Éste fue allí por si acaso no podía salir a pista Capirossi. El italiano tomó parte en los primeros entrenamientos, se cayó, se lesionó y Suzuki le dijo a Spies que saliese en la segunda jornada. El americano, con buen criterio, prefirió marcharse a casa para no arriesgarse a sufrir una lesión que le obligara a perderse los entrenamientos que están realizando ahora varios pilotos en Indianápolis. A esa circunstancia se unió también que se ESPIS, como se lee su apellido, había perdido dos horas irrecuperables de entrenamientos, que no conocía el circuito y que la parte final de Assen es de las difíciles. Un tipo inteligente este Ben, serio y fuerte. Cuando llegó a Donington Park, me fui a verle al box después del warm up para presentarme. Le hablé en plan americano y peliculero total: “Hola, soy Mela, periodista español y amigo de Schwantz (esto a la vez que le mostraba un pin de Kevin que llevo colgado en el pase). Así que, como yo soy amigo de Kevin y tú también eres amigo de Kevin, tú y yo somos amigos”. Debió pensar que estaba completamente loco, pero me sonrió y, sin levantarse de la silla, me estrechó la mano con fuerza. Hasta más ver, Ben.

Esto también se lo conté a Schwantz en nuestro reencuentro en Assen. Se descojonó. Literal. Antes le hablé de BOX34, de las razones del nombre que él ya intuía y de la acogida que ha tenido entre los blogeros moteros. ¿Se dice así? Me quedó constancia de ello en el post inaugural: ¿Por qué el 34? El tejano alucina con el cariño con el que se le recuerda en España y nos mandó un caluroso saludo a todos, nos dio las gracias por tenerle presente en nuestro recuerdo y nos animó a contribuir a que la leyenda del 34 siga creciendo. Se le ve currado, con arrugas, pero más feliz que nunca con el proyecto que está llevando a cabo en América. Es el coach de la Red Bull Rookie para ese continente y en Laguna Seca podremos ver allí a sus pupilos en acción. Recomiendo ese viaje.

Lo que no le gustó tanto al bueno de Kevin fue la carrera de MotoGP que presenció en Assen, un auténtico tostón del que culpa, en gran medida, a la electrónica. No es el único que lo hace y en la Catedral se pudo ver una pancarta que me impactó. Decía: No more traction control! La traducción es fácil y la que a mí me pide el cuerpo es: ¡A tomar por culo el control de tracción! Eso es otro debate que haremos pronto. En el AS post Assen ya publiqué que la electrónica está matando el espectáculo en MotoGP y argumenté que llevamos 28 carreras sin ver adelantamientos en la última vuelta en pugna por la victoria. Algunas de esas carreras han sido interesantes, y hasta emocionantes, pero nunca tanto como las de hace algún tiempo, cuando la electrónica importaba menos en la clase reina…

Tenía pendiente contar aquí de dónde viene mi pasión por Schwantz. Ya sé que no es el mejor de la historia, pero a mí es el que más cachondo me ha puesto con su pilotaje, repleto de salvajes derrapadas, increíbles frenadas, carreras sin calculadora, de todo o nada, y la explosividad de sus celebraciones, conectando con el público como nadie hacía en su época. Su trayectoria en el Mundial del medio litro, permanente de 1988 a 1995, me cogió de los 13 a los veinte años, una época de la vida bastante impresionable y en la que se grabó a fuego en mí sus peripecias al manillar de la Suzuki.

Mela_dos

Noticias relacionadas

Hablando con my body (mi tronco) en Assen, me confirmó una historia que previamente me había contado el periodista Dennys Noyes. Es acerca del motivo de su retirada. Kevin colgó el mono en 1995, cuando sólo se habían disputado tres carreras y sin que visitara el podio en ninguna de ellas. Fue justo antes de la cita de Jerez, donde se le veneraba, y después de Suzuka. En el vuelo en el que viajaba desde Japón a Estados Unidos, el campeón de 1993 le pidió a Kenny Roberts que le cambiara su asiento en pleno vuelo, para poder ir sentado al lado de Wayne Rainey…

El que antaño fuera su enemigo irreconciliable, con el tiempo se convirtió en su amigo del alma y, sin él en la pista por el accidente de Misano 93, el que le postró a una silla de ruedas, le faltaba motivación, a la vez que acumulaba lesiones en todo su cuerpo. Durante ese vuelo, Wayne y Kevin hablaron entre campeones de los pros y los contras de su deporte. De lo que el californiano echaba de menos y de lo que el tejano estaba harto. Al tomar tierra en América, Schwantz había tomado la decisión de su retirada. En esas tres carreras disputadas de la temporada 95, firmó un quinto puesto en Australia, un cuarto en Malaisia y un sexto en Japón. ¿Adivináis cuántos puntos le hizo sumar esos resultados? ¡¡¡34!!!