Malditas caídas


No sabéis lo que alucino con la interactividad de BOX34. Os garantizo que me leo todos, absolutamente todos, los comentarios que dejáis en cada post que se publica y he notado una sensibilización especial con el asunto de las caídas. Me horrorizan y no sabéis hasta qué punto me fastidia tener que escribir de ellas en las páginas del AS. Forman parte del pan nuestro de cada día en un gran premio, pero las que se saldan con el piloto en la Clinica Mobile, sin posibilidad de regresar por sus propios medios al box, hacen soltar las alarmas.
Llevamos una racha bastante delicada. Montmeló dejó un parte más propio de una batalla que de una carrera. Ya sabéis que Lorenzo no pudo correr allí y que, fruto también de una caída en el trazado catalán, no lo podrá hacer Capirossi en Donington Park este fin de semana. Su sustituto en Suzuki será el estadounidense Ben Spies, ahijado de un tal Kevin Schwantz, así que habrá que seguirle de cerca y, con suerte, poder reencontrarnos con el 34 en un circuito. Ya no me acuerdo de la última vez que le vi. Creo que fue en Sachsenring 07, y como eso es Alemania, vimos juntos en el ordenador la increíble frenada que le hizo a Rainey al llegar al motodrome de Hockenheim en Alemania 91.
El que sí va a salir a pista esta vez es Lorenzo, que va a leer vuestros mensajes de apoyo, y también Rabat en 125cc. Pido disculpas por no haberle dado más bola, pero es que, tras el susto inicial con un coma farmacológico o inducido, fue el primero en recibir el alta y en asegurar que estaría en Inglaterra con ganas de volver a dar caña. ¡Bravo por Tito! Tampoco echaremos en falta a Pedrosa, que se dio un buen palo en la primera jornada de test postcarrera. El tricampeón, y segundo de la general de MotoGP a sólo siete puntos de Rossi, tuvo mucha suerte porque se podía haber hecho daño de verdad. Y para accidente brutal, el de Axel Pons en Jerez, saldado también con el fémur roto de Ferrando…
Tras caerse y no sufrir lesión alguna, Axel se puso en pie y fue atropellado, como un peatón en la calle, por Edgar García (otra joya de Alzamora, como Márquez). Las imágenes son tremendas y dan bastante miedo. Su padre, Sito Pons, estaba destrozado porque las lesiones eran serias (fracturas en ambas piernas, quedando tocado un pulmón y el hígado), y también porque podía haber sido aún peor. Le llamé para darle ánimos y para pedirle que no se culpara de nada. Sin duda, el mejor sitio para tener un accidente es un circuito, ya sea en sesiones de prácticas o en campeonatos organizados. Ese mismo accidente en la carretera podría haberle costado la vida. Sólo he hablado un par de veces con Axel, pero aunque no lo hubiera hecho ninguna, y tampoco fuera hijo de quien es, los escalofríos que sentí al ver las imágenes no hubieran variado. Ojalá se ponga bien cuanto antes. Aprovecho para mandarle ánimos, a él y a su familia, y deciros que hay un blog para hacerlo. Gasss nos ha dado la dirección. Es esta: http://www.axelpons.blogspot.com
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Lejos de las cámaras y sin presencia en el papel de los periódicos o revistas también se producen otras caídas. Son las de aficionados como vosotros o como yo que sabemos lo que es besar el suelo o tirarnos a la piscina sin que haya agua. La más contundente que yo he sufrido fue en un cursillo de conducción en el Jarama, a lomos de mi CBR 600 con el dorsal 34 al frente. Iba en el Grupo 1, el más rápido de los cuatro que había en pista ese fin de semana, pero estaba fuera de forma, con excedente de kilos y falto de agilidad, lo que contribuyó, sin duda, a que saliera por orejas en Hípica, la ciega a derechas que hay antes de iniciar la bajada de Bugatti. Todo se saldó con un buen revolcón y un esguince de tobillo y otro de muñeca. No había guardarraíles asesinos, ni postes de señales de tráfico, ni coches contra los que empotrarme. Sí que había otras motos en pista, pero yo tuve más suerte que Lillow…
¿Que quién es Lillow? Entrad aquí y sabréis de qué hablo. Nacho, alias Irdezcam, has de saber que desde la distancia estoy con Lillow en su lucha contra los demonios oscuros y con toda tu peña motera. Y otra cosa, dile a Jope que no se mortifique, que lo que sucedió estaba escrito en algún sitio y que, el día que Lillow despierte de su profundo sueño, le restregará por la cara todas las pasadas que le hizo y las que tenía previstas hacerle. ¡Malditas caídas!