Esperando a Sete Gibernau


Si los tiempos que marque esta semana en el circuito de Mugello a lomos de la Ducati no dicen lo contrario, pronto volveremos a tener a Sete Gibernau inmerso en las parrillas de MotoGP. Tras pasarse un año y medio completamente al margen de las carreras, tanto que incluso llegó a reconocer que había veces que no las veía, el catalán preparó en Montmeló el que puede suponer su regreso a la competición, a la clase reina.
El test de tres días que va a realizar esta semana en Italia es, sobre todo, un examen sobre sus posibilidades reales de volver a ser competitivo más que una ayuda a la marca de Borgo Panigale para entender sus problemas actuales. Mientras que el año anterior el nieto de don Paco Bultó se había pasado casi de incógnito por la cita de Montmeló, esta vez se dejó ver, charló con algunos medios y disfrutó del fin de semana de carreras al completo, preparando ese ensayo con la Desmosedici GP8 y GP9.
Tuve oportunidad de hablar con él. Nuestra relación durante su tiempo de carreras siempre fue buena, muy profesional, y me dio pena su prematura retirada porque, cuando tomó esa decisión al acabar 2006, aún estaba para correr. Dos temporadas después, no creo que su presencia sea necesaria para impulsar el espectáculo de la clase reina. Eso está garantizado con los cuatro monstruos que se han repartido las victorias en lo que va de año: Rossi (3), Pedrosa (2), Lorenzo (1) y Stoner (1). Sin embargo, sí creo que Gibernau está autorizado moralmente a, por lo menos, intentarlo.
Noticias relacionadas
Su salida de MotoGP fue por la puerta de atrás, sin conseguir ningún podio con la Ducati y perdiéndose la última carrera, la de Valencia, por lesión. Stoner se le cayó en Portugal justo delante y no pudo evitar una caída que adelantó su ‘jubilación’. Para sus detractores, que los hubo a mansalva, fue el colofón a una carrera en la que las anécdotas negativas primaron más que sus interesantísimos méritos deportivos. Se hicieron mil bromas, algunas con muy poca gracia, sobre sus últimas caídas, la falta de gasolina en Brno y la avería en su última carrera con Honda. El colmo fue que la de la ambulancia que le trasladaba a un hospital desde Montmeló, tras la montonera que lió involuntariamente en 2006, tuvo un percance y se cayó de la camilla que le transportaba…
Dicho todo esto, para mí siempre primó y primará sobre todas las cosas los dos años fabulosos que nos deparó en sus peleas con Rossi. Perdió la batalla en ambas ocasiones, pero ganó dos subcampeonatos (2004 y 2005) y ocho carreras tras impresionantes peleas cuerpo a cuerpo con El Doctor. Es más, nadie le ha plantado cara al italiano como lo ha hecho el español, por mucho que quien le derrocara después fuera Nicky Hayden. ¿Alguien duda que Sete fue mucho más piloto de lo que lo es Nicky? ¿A qué no? Pues el estadounidense sí que tiene un título y el español no. Son los caprichos del destino y las circunstancias especiales de cada temporada… Como le dije en Barcelona, se le echa menos, pero, y esto lo digo ahora, tampoco a cualquier precio. Espero su regreso, pero sólo si es capaz de volver a ser rápido, no para rellenar la parrilla.
