La alegría de Pedrosa y el calvario de Lorenzo

Mela Chércoles
Mela Chércoles nació en Madrid en 1975 y accedió a AS en 1996. Es enviado especial a los GGPP de Motociclismo desde 1999. Colaborador de la SER. Licenciado en Periodismo por el CEES, en la actualidad UEM. También ha cubierto el Dakar en 2004, la información del Real Madrid y la Selección Española de fútbol.
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La alegría de Pedrosa y el calvario de Lorenzo

Hoy os escribo desde casa, con el DVD puesto a toda pastilla (nivel 34 de volumen, por su puesto), mientras tiemblan las paredes de la buhardilla al son de las canciones del concierto que Héroes de Silencio (mi grupo por encima de cualquier otro) hicieron el pasado mes de octubre en el circuito Ricardo Tormo de Cheste. Fue el último de una gira colosal y la despedida de una banda de leyenda. Yo estuve allí. Tuvo que ser precisamente allí, en un circuito y en vísperas del gran premio valenciano en el que sólo unos días después se coronaría Talmacsi como campeón de 125cc, para desgracia de nuestro querido Faubel; donde Bautista se caería persiguiendo la victoria en 250cc, que fue para Kallio; y donde Pedrosa se desquitó en MotoGP de una temporada complicada, ganando y adelantando a Stoner en plena recta. Dani hizo entonces una carrera perfecta, pero más perfecta aún fue la del pasado domingo, en Montmeló.

“Y por fin he encontrado el camino que ha de guiar mis pasos…”, canta Bunbury en estos momentos en Mar adentro. Dani también encontró su camino en la carrera de casa para lograr la victoria más aplastante en lo que va de temporada en la clase reian. El catalán supo que su senda era la de la escapada que se le abría en la primera curva y la halló con otra de sus salidas supersónicas. Los que estuvisteis allí, porque alguno de los que lee BOX34 me consta que formó parte de la marea humana que pobló las gradas de Montmeló (113.150 espectadores dijeron, aunque parecían menos), pudisteis ver, además, al Pedrosa más exultante que se recuerda durante la vuelta de honor. Nos dijo después que la dio muy despacio, para saborearla el mayor tiempo posible, y lucir una bandera contra los guardarraíles fue todo un acierto. Enmienda así su metedura de pata de hace un par de años, cuando en Madrid se le preguntó por ello y respondió algo así como que él no iba en moto por la calle. Rectificar es de sabios, así que bienvenido al club de los que ODIAMOS LOS GUARDARRAÍLES ASESINOS. No hay nadie mejor que él para liderar una causa como esta. Su repercusión es inmensa.

A nivel personal, me encantó verle sonreír como lo hizo en la sala de prensa mientras contestaba a las preguntas que le realizábamos los periodistas. Estaba más feliz que nunca y creo que, ganando esta carrera, se quitó la espina que le quedó del año anterior, en la que nos decepcionó a muchos al no verle meter rueda en toda la carrera a Stoner y Rossi, a pesar de tenerles a tiro. Le vi tan relajado, que servidor incluso se lanzó a meterle en la radio en directo, con el riesgo que eso conlleva. Fueron sólo cuatro preguntas, respondidas con educación, respeto y hasta buen rollo, como se aprecia en la imagen que recoge el momento hecha por mi tronco Antonio López. Este tío, para que lo sepáis, es una auténtica enciclopedia y le podéis leer en Solo Moto. Volviendo a Pedrosa, ojala se pueda trabajar con él siempre así a partir de ahora, incluso cuando los resultados no sean tan buenos.

Lo que nadie se esperaba es que, al día siguiente, en su estreno con la Honda de válvulas neumáticas, acabara en el hospital por un highside al manillar de la moto con la que ganó el domingo. Tuvo suerte, porque sólo sufrió una contusión lumbar y una distensión muscular que le obligó a perderse los test del día siguiente. La nueva Honda no tuvo la culpa, pero durante el tiempo que estuvo con ella le acabó dejando tirado… Será difícil verle subido a ella en Donington Park.

La alegría de Pedrosa y el calvario de Lorenzo

La buena suerte de Pedrosa, porque sufrir una caída así y no hacerse nada es tener suerte, máxime cuando si se hubiese producido el día anterior hubiera arruinado su victoria en Montmeló, contrasta con el gafazo que persigue a Jorge Lorenzo. El mallorquín se cayó el viernes al perder la rueda delantera sin que se le pueda culpar por ello y en las volteretas dadas se golpeó la cabeza. Sufrió una conmoción cerebral que le dejó grogui. Vi como le bajaban de la ambulancia en camilla y, aunque estaba a un par de metros de él, al lado de su madre María y tenía la mirada puesta en nuestra dirección, no nos veía. Los ojos llorosos, la rabia o la amnesia lo impedían.

El anuncio de la baja para su carrera fue un jarro de agua fría y sólo las conversaciones personales con mi amigo Amatriaín, su representante, me tranquilizaban poco a poco sobre su verdadero estado. El lunes quise ir a visitarle al hospital antes de volver a Madrid, pero fue el día en el que le hicieron el injerto de piel en la mano derecha, porque también sufrió abrasión y pérdida cutánea en el dedo anular en ese maldito resbalón. Si os soy sincero, la señal verdadera de que ha evolucionado positivamente, de que se encuentra bien, fue el hecho de que el lunes por la tarde, tras la operación, quisiera escribir la columna que escribe en AS después de cada gran premio. No contaba con ella esta vez. A diferencia de la gran mayoría de deportistas, él escribe su artículo sin dejar que otros lo hagan por él. Como titulaba esta vez, escribió con su mano izquierda. Chapeau por su profesionalidad y atención a sus reflexiones, algunas muy interesantes.

Han sido muchos golpes en tampoco tiempo los que ha recibido el 48 y, tanto ha ido el cántaro a la fuente, que al final se ha roto. Se ha roto para una sola carrera, porque tras reposar esta semana lo normal es que le volvamos a ver en Inglaterra. De todo lo que se ha dicho sobre él, lo que más interesante me ha parecido fue lo que dicho por Rossi el viernes. Fue esto: “Mi primera caída con una 500 fue en los test de invierno, en Australia, y cogí una altura enorme, tanto que me dio tiempo a contar hasta dos antes de aterrizar en el asfalto. En ese mismo momento entendí que había que caerse menos con esas motos. Lorenzo tiene mucho coraje y sigue yendo igual de fuerte tras caerse, pero creo que esta caída le hará estar más atento”. Sabias palabras y sin malicia. Además, me consta que el italiano le hizo llegar al español un mensaje de ánimo. Si vosotros se los transmitís a través de BOX 34, me comprometo a hacer lo mismo que con Barberá, mostrárselos en la siguiente carrera para levantarle la moral. Igual el próximo post va de eso…