Atraco a mano armada contra Barberá


Ayer hablé con Héctor Barberá largo y tendido de lo que pasó en Mugello. Mi memoria sólo recuerda una caída más brutal que la del valenciano allí. Es la de Shinya Nakano, en el mismo circuito, en la temporada 2004. Al japonés se le reventó el Bridgestone trasero de su Kawasaki a más de 300 por hora, en el final de recta, y sufrió una espectacular caída de la que salió milagrosamente ileso y pese a rozar el muro…
Cuatro años después, Barberá se cayó en plena aceleración en la larga recta de Mugello, cuando estiraba la quinta marcha de su Aprilia, a 240 por hora, y su moto se clavó en seco para salir catapultado. A diferencia de Nakano, nada falló en la moto del valenciano. Fue consecuencia de una maniobra sucia y antideportiva del piloto al que iba a pasar en el final de la penúltima vuelta, Marco Simoncelli. El italiano le sintió cerca y cambió su trayectoria hacia la izquierda en plena recta, algo que no se puede hacer, con tan mala suerte que con su cuerpo tocó la maneta del freno delantero de Barby y lo mandó al suelo.
El español se asustó casi más cuando vio las imágenes repetidas por televisión que en el mismo momento. Me dijo que la moto le hubiera triturado si le hubiera tocado en alguno de sus violentos impactos contra el asfalto. Y también que jamás había dado tantas vueltas en su vida arrastrándose. Que se sentía como dentro de una lavadora viendo pasar el asfalto, la hierba, el muro y el cielo a toda velocidad. Los que os hayáis caído alguna vez en moto, y rodado, seguro que sabéis de lo que habla.
El box de Gilera del italiano estaba al lado del Aprilia del español y, según cuenta Barberá, ninguno se pasó a pedir disculpas, demostrando muy poco estilo. La Dirección de Carrera, por su parte, ni siquiera tuvo a bien atender la reclamación que quería presentar la escudería Pepe Toth. Miró hacia otro lado, porque para eso estábamos en Italia y el sucio había sido un piloto italiano. Si hubiera sido al revés, a Barberá le hubieran quitado la victoria y le hubieran sancionado con dos carreras de suspensión. Estoy seguro. Fue un auténtico atraco a mano armada. Un escándalo. Y una vergüenza. Además, Simoncelli es reincidente. Ya le hizo lo mismo a Kallio en Portugal por la pelea del segundo puesto, pero entonces ‘sólo’ tocó la rueda de la KTM y la intimidación le salió bien, conservando el puesto, pero sin accidente. Luego lo soluciona todo poniendo cara de niño bueno y diciendo que son cosas de las carreras… Ya no cuela, por mucho que sea amigo de Rossi (impresionante una vez más en Mugello, donde lleva siete victorias consecutivas).
Noticias relacionadas
No sé que sensación habrá quedado en España a través de la pequeña pantalla, pero la mía fue de indignación e impotencia. Os animo a que en este BOX34 dejéis vuestras opiniones. Si coinciden con la mía, se las haré llegar a Barberá en Montmeló el próximo fin de semana para darle ánimos. Sin son contrarias, las leeré atentamente para ver si me convencen, y no me vale el rollo que soltó Rossi o Pedrosa acerca de que se tenía que haber escapado vista la superioridad de su moto. Eso es otro debate y cada una hace la estrategia que le da la gana aunque, dicho sea de paso, me gustaría ver un día una carrera tranquila de Barby, escapándose de principio a fin.
Uveeeeeeeeeees y Ráfagaaaaaaas.