Lorenzo acierta arriesgando<br> para Le Mans

Que nadie tenga ninguna duda de que Jorge Lorenzo estará presente en el GP de Francia el fin de semana del 18 de mayo, por mucho que a la vuelta de China le encontraran también una fractura en el tobillo derecho, además de la ya conocida en el izquierdo. Hablando con el doctor Xavier Mir por teléfono desde el mismo aeropuerto de Barajas, mientras esperaba a que saliera la maleta procedente de Shanghai, me confesó que el próximo lunes, cuando el mallorquín pase revisión, le resultará absolutamente imposible frenar sus deseos de correr en Le Mans.
Viendo lo bien que se las apañó para acabar cuarto en la carrera anterior, en un estado lamentable que le impedía caminar con normalidad, es lógico que el novato quiera estar presente a toda costa en la próxima cita. Otra cosa es el dilema que pueda suponer pensar si Lorenzo hará bien tomando tales riesgos en vez de esperar a estar plenamente recuperado para reaparecer. Los más pesimistas aseguran que una caída podría agravar sus lesiones y que, en el peor de los casos, podría quedarse en medio de la pista sin tener capacidad por sí mismo para salir de ella, con el peligro que eso conlleva.
Los que tengan memoria se acordarán bien del accidente que sufrió Mick Doohan en Laguna Seca en 1993 cuando aún estaba renqueante de su grave lesión en una pierna. El australiano, que por entonces aún no había ganado ninguno de sus cinco títulos de 500cc, se cayó en el mítico Sacacorchos, esa impresionante chincane en bajada con una altura similar a la de un tercer piso, y necesitó varios intentos para emprender su huida del asfalto. Al final lo hizo arrastras, pero lo hizo, igual que le pasó a Lorenzo cuando se le caló la moto en la parrilla de China. A pesar de no poder andar, algo que vio todo el mundo y que yo mismo comprobé fuera de las cámaras cuando le tuve que ayudar en una ocasión a bajarse del scooter para entrar en la habitación en la que se quita el mono, el 48 echó pie a tierra y empujó su moto como pudo antes de que llegaran los controles para ayudarle a arrancar la M1. En caliente, e infiltrado, los pilotos no se acuerdan de sus dolores y su reacción sirvió para que luego disfrutar de la verdadera salsa de la carrera con sus cinco adelantamientos a Capirossi, Hayden, Edwards, Dovizioso y Melandri. Lo de la salsa lo digo porque en ningún momento se vio a Pedrosa con ganas de meterle la rueda a Rossi…
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Dicho todo esto, creo que Lorenzo acierta y hace lo que debe al querer correr en Francia. Como dijo en el Salón de la moto de Barcelona, él es el que asume los riesgos que comporta tal decisión. Además, hay fracturas y fracturas, y las de Lorenzo, aunque dolorosas, son pequeñas y no le impiden realizar el juego mínimo para cambiar marchas y pisar el freno trasero. Tampoco se nos puede olvidar que un piloto con alma espartana como él, también debe saber sufrir, algo que ya ha demostrado y que atañe a la mayoría de los pilotos mundialistas. Son como los toreros y su lema es que más cornadas da el hambre.
Eso sí, lo que no nos vamos a poder creer con todo esto a partir de ahora es que su objetivo a día de hoy no es otro que el título. Lo de crecer carrera a carrera ya no hay quien se lo crea. Tiene tantas posibilidades como Pedrosa, Rossi o Stoner de salir campeón este mismo año, el de su debut en la clase reina, y en Francia, aunque cojo, tirará a muerte a por su cuarta pole del año y a por la victoria o, cuando menos, a por el mayor número posible de puntos que le permita seguir en la pomada.