‘Che spettacolo’ es entrevistar a Rossi


Los principales medios de comunicación escritos que cubren el Mundial de motociclismo tenemos una oportunidad al año de entrevistar bis a bis a Valentino Rossi. Las ruedas de prensa con el italiano siempre dan mucho juego, porque habla claro, con sentido del humor y dejando constantemente perlas con las que titular, pero la entrevista mano a mano es una bala en la recámara con la que, si logras su complicidad, es garantía segura de éxito. El tiempo asignado no pasa de diez minutos y, todo lo que sea superar ese espacio, es pura cortesía del heptacampeón y síntoma de que ha disfrutado del encuentro. No deja de ser trabajo para él, pero es un profesional como la copa de un pino al que, además, le apasiona hablar de carreras y la conversación surge fácil.
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El feeling que AS tiene con El Doctor es bastante bueno y él aún recuerda la primera vez que le entrevisté. Fue en el GP de Río 99, el día antes de proclamarse campeón del mundo de 250cc y mi segundo gran premio como periodista. Desde entonces, no ha habido un solo año en el que no quemara ese cartucho. Recuerdo que hubo una vez, precisamente en Río, en el que la entrevista no estaba siendo todo lo animada que esperaba. Estaba distraído ojeando una revista a la vez que contestaba a las preguntas y, para ganarme su atención, empecé a preguntarle por Elsa Pataky, que entonces era novia de su amigo Fonsi Nieto. Resultó mano de santo y, a partir de ahí, todo fue coser y cantar. Gracias Elsa…
En Shanghai, agotamos el tiempo establecido sin necesidad de estar pendientes del reloj y con una apasionante conversación, mitad motera y mitad futbolera, porque él es un apasionado del ‘calcio’. No era cuestión de exprimirle porque antes ya nos había regalado otro montón de minutos para masacrarle a fotos, vestido con la camiseta de la selección italiana y agarrando la española. Era la mejor forma de reflejar que la vida para él es una batalla entre Italia y España, así como un aperitivo del espectacular duelo que puede depararnos la Eurocopa entre las dos selecciones en un cruce de cuartos o de semifinales. La sorpresa llegó cuando, antes de abandonar la oficina, entró en ella Jorge Lorenzo. Aunque ya había acabado mi tiempo, les pedí que posaran juntos con las camisetas y ninguno puso pega alguna. Fue la guinda perfecta al reportaje y al acabarlo me salió del alma una frase muy de Rossi: ‘Che spettacolo’.