¿Por qué el 34?

El 34 no es un dorsal cualquiera en el mundo de las motos. A pesar de que hubo muchos pilotos con un palmarés superior al de Kevin Schwantz, este tejano se hizo célebre con un pilotaje tan agresivo y valiente como espectacular y seductor, lo que convirtió ese número en todo un símbolo para muchos. Y eso que en la temporada de 1994, ya como vigente ganador de la clase reina, el tejano se decidió a cambiarlo por el uno de campeón aunque, eso sí, dentro de ese uno se podía adivinar un pequeño 34. Supimos perdonárselo.
Hoy no es día para hablar de Kevin, algo que llegará más pronto que tarde, sino para presentar este blog del que me gustaría que estuviese claro la razón de su nombre. Lo del número ya está dicho y lo de ‘box’ atiende a que hay pocas cosas más ilustrativas de las carreras que eso, un box. Los considero un templo en el que se mezcla el poder de la mecánica con el del talento humano. Ni siquiera Schwantz, el que más me ha hecho disfrutar de toda la historia, pudo ser campeón hasta que estuvo perfectamente coordinado en 1993 su inmenso talento con la eficiencia del equipo técnico y humano que le rodeaba. Si os fijáis, la mayoría de los pilotos hablan en primera persona del plural. “Hemos salido bien”, “tenemos tal o cual problema” o “conseguimos un resultado muy importante”. No es por casualidad.
El box es la fábrica de los sueños y el 34 el dorsal del piloto que enamoró a tantos a finales de los 80 con esa Suzuki pintada con los colores de Pepsi. ¡Qué bonita era! Que el bautizo de este rincón con tal nombre sea un homenaje para ambas cosas y un lugar de encuentro entre moteros, donde la actualidad tendrá sólo tanta importancia como los personajes, la anécdota, la diversión y aspectos humanos del Mundial de MotoGP a los que sólo tenemos acceso los que vamos asiduamente a las carreras. Como dice un amigo, este año nos vamos a divertir…