El patio anda revuelto

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Por Tomás de Cos


Jo-Wilfred Tsonga comenzó la agitación fulminando a Nadal y Novak Djokovic la ha consumado apartando a Federer de la que hubiera sido su undécima final de un Grand Slam consecutiva. Nole se ha vengado de la derrota sufrida ante el suizo en la final del pasado US Open. Y lo ha hecho con autoridad. La indudable mejora en su servicio –elemento primordial en el juego-, su tenis ofensivo y descarado y su buena movilidad y flexibilidad le han permitido enviar a `Mr Perfecto` a hacer las maletas un par de días antes de lo que tenía previsto.

El patio anda revuelto

El serbio, que animará seguro a su compatriota Ivanovic ante la temible Sharapova en la final femenina, fue mejor de principio a fin. Contuvo el exceso de nervios, sirvió impecable -con un mejor porcentaje de primeros saques- y fue mucho más resolutivo cerrando los puntos (50 golpes ganadores contra 38). Esa es la traducción fría que del partido hizo la estadística. Y como ya hiciera Nadal, a Fed-Ex le toca reconocer la superioridad de su rival.

El caso es que el patio ha arrancado alborotado en este 2008. Sin duda, es una buena noticia para el tenis que la savia nueva anime un chiringuito del que Roger tenía la licencia de explotación y Rafa copia de las llaves y beneplácito para hacer caja y cerrar.

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Djokovic ha comenzado cumpliendo su promesa de incrementar su nivel y ser una firme, y no sólo ocasional, alternativa al poder establecido. Ha encarado al jefe y se ha llevado el aplauso de la grada en el primer encontronazo de la temporada. De la misma forma que Sharapova lo hizo ante Henin en los cuartos de final. Lo de Tsonga es sencillamente de ponerse en pie. Todo un vendaval de aire fresco que no parece pasajero.

Es hora de que Roddick, Davydenko, Ferrer y González aguanten el pulso y de que Murray, Gasquet, Nalbandián, Youznhy, Berdych, y los españoles Robredo y Ferrero den otro paso al frente. Aunque durante un tiempo no lo pareciera, hay vida detrás de Federer y Nadal.