Yamaha está perdida
La marca japonesa recibe otro palo de Fabio Quartararo, desesperado tras otro fin de semana para el olvido: “El equipo no tiene ni idea de cómo mejorar”.


Yamaha sigue completamente hundida. Tres carreras, un nuevo motor y los problemas siguen desbordando a la marca, que no sabe como salir a flote. Y es que pasar del motor cuatro en línea a apostar por el V4 no ha calmado las aguas entre los japoneses y sus pilotos. La situación sigue siendo igual de crítica, si no peor, porque sigue flotando en el ambiente el hecho de que tuvieran que paralizar el test de Sepang ante un propulsor que podría ser peligroso para sus pilotos. Al final se solucionó todo y volvieron a salir a pista, pero sin duda no dio una buena imagen de la fábrica. Ni del trabajo que hicieron durante el invierno. O más bien durante este último año y medio, porque Yamaha comunicó ya a finales de 2024 que estaban trabajando en el V4 y que solo las pruebas decidirían que si sería este cambio de era en Iwata. Y se tiraron a la piscina, quizá antes de que estuviera del todo llena.
Así parece que los comunican sus pilotos. Quizá no todos a viva voz como lo ha hecho Fabio Quartararo en los últimos meses. Pero los resultados hablan también por sí mismos. En estas tres primeras carreras, todas las Yamaha ocupan la parte baja de la tabla. El francés, muy crítico con la marca, acumula solo seis puntos (su mejor resultado fue un 6º en la esprint de Brasil); Álex Rins tiene tres, Toprak Razgatlioglu sumó su primer punto en Austin y Jack Miller sigue con la cuenta a cero. Así que quizá sea justificable la cantidad de palos que la marca, la única con concesiones actualmente en MotoGP, recibe de Quartararo, cansado ya de sentarse a esperar por soluciones que sí sean eficaces. Palabras que, además, no sientan bien en el equipo, que ya a finales del curso pasado le llamó la atención al francés para que se midiera.
Pero el caos que vivio en el GP de los Estados Unidos le volvió a encender. Fue undécimo en la esprint y 17º en la carrera del domingo, con lo cual, se quedó fuera de los puntos durante todo el fin de semana. “Realmente, no creo que haya nada que sacar de una carrera como esta”, expuso ante la prensa, decpecionado por las sensaciones que le da su Yamaha,porque ni cambiando su estilo es capaz de encontrar soluciones. “Este domingo lo hemos pasado muy mal. La moto cambia mucho. Intento hacer las cosas de forma un poco diferente, experimentar durante la carrera, porque al final estamos tan lejos que he podido probar algunos pequeños detalles, pero está claro que no está funcionando” explicó al finalizar el gran premio.
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Lo peor de todo es que asume no va a ser un año fácil y que, pese a que no quiere dejar de creer en la marca, sabe que no habrá soluciones a corto plazo. El futuro de la marca en MotoGP está condenado. No espera grandes cambios y asume que Yamaha está perdida, sin saber qué camino explorar para salir a flote: “Ya estoy esperando que vaya a ser una temporada muy larga. El equipo no tiene ni idea de cómo mejorar todos los problemas que tenemos con la moto”. Y no queda más que tomarselo con paciencia: “Creo que, mentalmente, tenemos que mantener la calma. Hemos disputado una carrera, ya es una menos, y tenemos un mes de descanso por delante, así que eso nos vendrá bien para desconectar por completo”. Quizás Quartararo también prepare ya su salida dirección Honda.
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