Yamaha da la cara
La marca silencia a sus pilotos tras el GP de Tailandia y solo Paolo Pavesio, director general del equipo, da explicaciones ante la prensa tras la debacle en Buriram.


Yamaha se ha dado de bruces. Ni apostar por un cambio de era dentro de la marca le ha servido para reflotar su competitividad en MotoGP. Al menos, por el momento. Se siguen dando contra el mismo muro y el inicio de temporada ha sido la confirmación de todas las malas sensaciones que los pilotos ya venían avisando desde todas las pruebas de pretemporada. El nuevo motor, ahora mismo, no es una solución. Después de estar más de un año enfocando y trabajando a destajo en el propulsor V4, los japoneses han visto en Tailandia que todavía queda mucho camino por recorrer. Y es que el margen con los rivales es inmenso, quizá incluso más amplio que lo que se veía con el motor cuatro en línea. Porque los números no mienten: la velocidad punta más alta registrada en una Yamaha son unos 338.5 km/h de Fabio Quartararo este fin de semana, frente a los 345 km/h que se registraron en las Aprilia de Marco Bezzecchi y Jorge Martín o la Ducati de Pecco Bagnaia.
Pero con un proyecto que sigue en su fase de prueba, todavía es pronto para saber si el cambio de filosofía ha sido un error. Aunque quizá el verdadero problema recae precisamente en eso, en seguir en fase de prueba después de más de un año. Pero la cruda realidad es que es algo que se podía esperar: las pruebas en Sepang se tuvieron que paralizar por un error en el motor que ponía en peligro a sus propios pilotos. Así que quizá llegaron ya a Buriram con pocas esperanzas... y así se reflejó en los resultados. Este cambio de era en Iwata ha dejado ya el peor arranque de la historia de Yamaha en MotoGP. De los seis últimos clasificados, cuatro son las motos de los japoneses. Quartararo y Rins han sido los únicos en entrar en los puntos, con un 14º del francés y un 15º del español, que llegan también después de los abandonos de Joan Mir y Marc Márquez, además de la caída de Álex Márquez. Por detrás, Toprak Razgatioglu fue 17º en su estreno en el Mundial y Jack Miller, 18º, solo por delante de Michele Pirro.
Ante la tremenda debacle y con la intención de evitar malos comentarios de sus pilotos, Yamaha ha decidido dar la cara ante la prensa. Ninguno de sus cuatro pilotos ha atendido a los medios este domingo y solo Paolo Pavesio, el director general de Yamaha Racing, ha dado explicaciones sobre lo ocurrido. Y es que se quieren curar en salud mediática, especialmente después de los malos comentarios que Fabio Quartararo ha dado en los últimos meses y, por los cuales, recibió un aviso de la marca. Tras silenciar a sus pilotos, Pavesio explicó su presencia en sala de prensa: “Como bien sabéis, este es el inicio de un nuevo camino; después de que nuestros pilotos hayan dado siempre el máximo en pista, era justo que viniera yo aquí a explicar la situación actual, así como en qué punto estamos con el proyecto”.

Y explicó la situación del equipo, un trance nada fácil para el directivo, consciente de que la marca está lejos del punto en el que se esperaba estar y viendo cómo Honda sigue dando pasos al frente, saliendo de una crisis que compartían en los últimos años. Pero los del ala dorada ya dijeron adiós a unas concesiones que siguen siendo muy necesarias en Yamaha. Así que el camino seguirá siendo largo y tedioso: “Sabemos que la montaña a escalar es alta, pero cuando decidimos dar este paso, éramos conscientes del desafío que nos esperaba. Todos estamos dando el 110%, al igual que la empresa, y seguiremos haciéndolo. No existen las magias: se procede paso a paso, segundo tras segundo. Estamos determinados a hacer crecer el proyecto hasta que volvamos a ser competitivos”.
Yamaha asume el desafío
No habrá otro remedio que tener paciencia, aunque se va perdiendo al ver que la situación no es que no mejore, sino que va a peor. Todo lo que habían construido la temporada pasada, se pierde en el inicio de esta. “Sabíamos que al principio perderíamos algo respecto al nivel alcanzado el año pasado. Fue un sacrificio consciente para obtener mayor consistencia en carrera. El sábado, por poner un ejemplo, no fue mal, porque la distancia entre la primera Yamaha y el ganador era la misma que el año pasado, pero en la carrera de hoy hemos sufrido más”, asegura el directivo, insistiendo en que “es el desafío que debemos afrontar para volver a estar donde queremos estar, que es ahí delante”. “No es fácil, pero no hay otro camino a seguir, porque se trata solo de trabajar”, añade, sin aclarar a la pregunta de AS cuánto tiempo les llevará amueblar todo lo nuevo: “Hoy en día es muy difícil hablar en términos de meses. Cada vez que salimos a pista surgen aspectos a mejorar y entender. Todavía estamos comprendiendo a fondo la base del proyecto”.
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Después del papelón del italiano ante los periodistas, AS le preguntó si le permitía hacer una broma, a lo que Paolo contestó con un “por supuesto”. Fue entonces cuando le dijimos que al menos pudo celebrar la victoria en la divertida carreras de Tuk Tuk por equipos que consiguieron Miller y Razglatioglu a primera hora de la mañana. Se rió y dijo: “Claro que sí. Es justo lo que le he dicho a los chicos para mantener la motivación alta”.
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