“Nos dijeron que los motores de Quartararo y Razgatlioglu se rompieron”
Rins llama a la calma porque el problema de los motores “está identificado”. Para Tailandia tendrán nuevos: “Podremos conducir con más libertad”.


La nueva era de Yamaha ha comenzado de la manera más estrambótica posible. Lo peor que podía pasar, ha pasado. Los japoneses se vieron obligados a poner pausa a los test de Sepang por un fallo en su motor V4 que suponía un riesgo a la seguridad de sus pilotos. Un terremoto que puso en alerta a toda la fábrica, que se movilizó con rapidez para encontrar el origen de ese error, porque no volverían a salir a pista si no había una solución. Por suerte, pudieron rodar parte del viernes, pero la preocupación se ha quedado en el box de los japoneses, todavía en el nivel más bajo de concesiones y a días de que se pueda hacer oficial el adiós de su punta de lanza, Fabio Quartararo, con destino a Honda. Y por si faltaban problemas, el francés se rompió un dedo de su mano derecha en una caída durante el primer día de test de Sepang.
Por fortuna, el grueso de todo lo que tenían en el garaje se había probado ya durante los días del shakedown. No quedaba mucho por hacer y el piloto pudo regresar a Barcelona para un chequeo médico, pero el problema se quedaba en Malasia. Los técnicos analizaron sin descanso las motos durante todo un día para entender de dónde venía ese problema que frenaba por completo sus nuevos propulsores. Una vez finalizadas todas las pruebas, Álex Rins daba la cara, aunque sin muchos detalles de los ya conocidos: “Nos dijeron que no podíamos salir porque los motores de Fabio (Quartararo) y Toprak (Razgatlioglu) se rompieron. Por seguridad, era mejor revisarlo todo”. “Parece que han localizado el problema y por eso nos han dejado volver a pista”, añadía, sin indicar cuán grave era el asunto o si podría volver a suceder en algún momento.
“Al final parece que el problema está identificado y nos dieron el visto bueno para volver, aunque con calma y haciendo pocas cosas. Probamos la ergonomía”, explicaba el español, recordando a la prensa que “por suerte, lo más importante ya lo habíamos probado en el shakedown y el primer día de test”. Así que el trabajo pendiente parecía poco, hasta el fallo del motor. Lejos de entrar en alarmismo y nerviosismo, la marca asume que se trataba de una situación “inevitable”, teniendo en cuenta que es un motor nuevo, con tan solo un año de vida. “Lo que pasó no nos ha limitado ni en revoluciones ni en prestaciones. La moto va igual que en los primeros días”, confesaba Rins, llamando a la calma sobre estos problemas.
It’s a wrap 🎬 Shakedown Test & Sepang Test done 🔁#MonsterYamaha | #YamahaMotoGP | #MotoGP | #SepangTest⏱️ pic.twitter.com/vE7uRyICA5
— Yamaha MotoGP (@YamahaMotoGP) February 5, 2026
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Pero el tiempo apremia. Con unos nuevos test la próxima semana (21 y 22 de febrero), la fábrica tendrá que revisar a fondo todos los motores porque no se pueden permitir más fallos, ni poner en riesgo la seguridad de sus pilotos, ni tampoco perder más tiempo en pista, precisamente para acumular kilómetros y trabajar en la fiabilidad. “En Tailandia llegarán motores nuevos y podremos conducir con más libertad”, aseguraba el piloto, que confía plenamente en el equipo y no da más importancia a un bache que, de puertas para fuera, parece muy grave. De hecho, quizá hacia dentro también, porque esto puede hacer que Yamaha tenga que recurrir de nuevo al motor cuatro en línea y dar un paso atrás que costaría millones a la fábrica. Y un año de trabajo perdido.
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